La Dra. Hilda Molina, neurocirujana cubana que reside desde hace un año en Argentina, presentó su libro autobiográfico "Mi verdad", donde detalla, paso a paso, su compromiso inicial y su desencanto extremo con la revolución de Fidel Castro.
La cita fue ayer al mediodía, en el Teatro del Centro Carlos Eugenio Scheck, que se colmó de público, inclusive algún "infiltrado" defensor del régimen castrista. Afuera, a veinte metros del teatro, una docena de veteranos militantes vociferaba la consigna "Cuba sí, yanquis no", aunque el alboroto apenas llamó la atención de los viandantes que circulaban por la plaza.
El Dr. Julio Jaureguy fue el encargado de introducir a la autora y a los presentadores del libro, el politólogo Romeo Pérez Antón y el Dr. Pablo Da Silveira.
Este último afirmó que el libro de Molina "trasunta un inmenso coraje" político y moral, en el que la autora, a través de 35 años de entrega abnegada a la revolución, va tropezando en su vida familiar y profesional con la naturaleza perversa del régimen: el arbitrario poder de los comisarios políticos, la imposición de la mediocridad, la violencia y la amenaza siempre latente.
"Los regímenes totalitarios, de cualquier signo, tratan de destruir todo aquello que puede disputarle la lealtad al Estado", resumió Da Silveira.
La autora hizo una reseña extensa del libro, una autobiografía con "mucha riqueza informativa" y varios abordajes de lectura, como señaló Pérez Antón.
Contó su temprana admiración por Fidel Castro, el desmembramiento que sufrió su familia, el acoso político al que fue sometida por su búsqueda de la excelencia profesional cuando aún servía con lealtad a la revolución; y luego, los 15 años que malvivió "sepultada" tras romper con la dictadura, a la espera de un "milagro" que le permitiera reencontrarse con su hijo y sus nietos en Argentina.
Durante la presentación, un hombre interrumpió la charla acusando de "traidora" a la neurocirujana, de 67 años. Fue el único incidente fuera de tono.
Hace cuatro meses, cuando Hilda Molina se preparaba a presentar "Mi verdad" en la Feria del Libro de Buenos Aires, agitadores del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba se lo impidieron, insultando y agrediendo a la autora.