Ricardo Piglia presentó novela

"Blanco nocturno" tiene trama policial ambientada en 1972

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BUENOS AIRES | G. VIGNOLO - ANSA

El escritor argentino Ricardo Piglia sorprendió en la presentación de su última novela, Blanco nocturno, al afirmar que no se piensa a sí mismo como un novelista, "sino como un escritor que, a veces, escribe una novela". Una manera de interpretar, tal vez, que hayan pasado 13 años desde la publicación de Plata quemada, su novela anterior, que al mismo tiempo explica su manera de escribir, que consiste en "dejar reposar la historia", dice, porque lo ayuda en "el armado de la trama" final.

Por cierto, entre 1997 y 2010, Piglia publicó otros textos, el más singular El último lector, una propuesta de itinerarios inesperados por diferentes textualidades pero también páginas que pueden leerse como una autobiografía literaria, y una nueva edición de La invasión, libro de cuentos de 1967 cuya versión actual incluye nuevos relatos inéditos de la misma serie.

Avanzar en Blanco nocturno, una novela experimental que crece a partir de un crimen y cuyo título remite a la cacería nocturna, implica introducirse en "una historia épica" marcada por "hechos trágicos", protagonizados por personajes "condenados" en un todo narrado con "un tono irónico y antisentimental".

Es una novela policial, aunque no a la manera tradicional, a pesar de que la investigación de un hecho misterioso constituye casi siempre el eje narrativo central de buena parte de la obra de Piglia. Pero Croce, el responsable de la investigación, no es un detective, sino un policía que además está loco.

Por allí pasa la historia de Respiración artificial (1980) y de La ciudad ausente 1992, además de su nouvelle Homenaje a Roberto Arlt (1975) y de muchos de sus cuentos. Además de esa pertenencia, el autor subraya otras marcas en su novela, lo político, la llanura argentina como escenario y lo autobiográfico, un conjunto articulado en el tiempo con la historia de la familia propia.

En cuanto a lo político, explicó Piglia, no es inocente la elección del año, 1972, el último de la dictadura militar iniciada en 1966, en los meses previos al primer regreso al país de Juan Domingo Perón, derrocado en 1955 y que había sido dos veces presidente de Argentina entre 1945 y 1955.

La elección del campo como escenario se debe a que "sólo puedo situar los relatos en lugares donde he vivido", explica, porque los "recuerdos personales ayudan a entender la localización". De allí a la presencia de lo autobiográfico en el texto hay un paso, que no puede soslayarse porque, además, está otra vez en la novela el personaje recurrente de Piglia, su alter ego, Emilio Renzi, quien "me da noción de realidad. Es un punto de referencia". Se trata de un Renzi más joven que en Respiración artificial, cuya presencia le da a la historia cierto tono irónico, dijo Piglia, seducido inevitablemente por el personaje de Sofía, una de las hermanas Belladona, central en la narración.

Según Piglia, en la literatura que él llama del Río de la Plata en general, "el narrador no entiende lo que está narrando", un mérito que por cierto no se atribuye sino que, afirma, es una de las características de aquélla, desde Juan Carlos Onetti y Felisberto Hernández, a Jorge Luis Borges y José Bianco, por dar sólo algunos nombres, pero que remite a la influencia clara de William Faulkner.

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