La "sangre artificial" ya está pronta para testeos

Desarrollo. Su masificación ayudaría al abastecimiento de los bancos de reserva

BERNADETTE LAITANO

La empresa estadounidense Arteriocyte desarrolló sangre artificial a partir de la extracción de células madre del cordón umbilical. Ahora, aguarda el pronunciamiento de la FDA para iniciar las pruebas en humanos.

Los soldados estadounidenses, heridos en zona de guerra, podrían ser asistidos con sangre artificial a partir de 2013. Todo depende de que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés), autorice la solicitud de la empresa Arteriocyte para testear sus productos en humanos.

Si la FDA aprueba el test y los resultados son positivos, se estaría ante "un hito en la medicina transfusional", señaló a El País el médico Ismael Rodríguez, profesor Agregado de Hemoterapia de la Facultad de Medicina de la Universidad de República.

La búsqueda de un sustituto de la sangre se intenta desde hace cuatro décadas, pero al tratarse de un fluido complejo su reemplazo no es sencillo. Es un tejido compuesto 55% por plasma y 45% por glóbulos rojos. Tiene, además, glóbulos blancos y plaquetas, y cumple múltiples funciones, como regular la temperatura, transportar sustancias alimenticias y oxígeno. Imitarla ha sido uno de los grandes retos de la biomedicina.

"¿Qué es la sangre artificial?", continúa Rodríguez, "porque ahí está el gran dilema hoy por hoy. No se ha logrado desarrollar la capacidad que tiene el organismo para transportar oxígeno, que es lo que nos mantiene con vida. Eso lo hacen los glóbulos rojos, eso es lo que denominan habitualmente sangre artificial".

Hacia la solución de ese problema apunta Arteriocyte, que desarrolló un componente artificial a partir de la extracción de células hematopoyéticas del cordón umbilical, a las que coloca en una máquina, elaborada por la marca Nanex, que simula en todo a la médula ósea humana.

Lo que diferencia a Arteriocyte de otras empresas es que tiene un método para obtener glóbulos rojos a gran escala, mientras otras lo habían hecho en pequeñas cantidades.

La propuesta de la firma surge de un proyecto con la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados en Defensa (Darpa), de Estados Unidos, que apoyó la investigación con dos millones de dólares. La iniciativa, más que médica, surgió como necesidad militar. Su primera aplicación, antes de la comercialización, sería en emergencias en zonas de guerra, bajo la órbita del Pentágono.

BANCOS DE SANGRE. También se prevé que la sangre artificial extienda su aplicación a los hospitales. Actualmente, los bancos de sangre deben apelar a la solidaridad de los ciudadanos que donan la suya de manera gratuita y voluntaria.

En Estados Unidos, la unidades donadas anualmente descendieron de los 80 a los 65 millones. Cada bolsa o unidad contiene 450 centímetros cúbicos. En Uruguay también bajó la cantidad de donantes, dijo Rodríguez. Al Hospital de Clínicas se acercan 6.000 personas por año, indicó el especialista, quien también informó que a nivel nacional se llega a los 100.000 donantes, de los que se obtienen entre 80.000 y 82.000 unidades.

La Organización Panamericana de la Salud establece que las necesidades de transfusión de un país podrían ser cubiertas si al menos el 3% de su población donara sangre. "El ideal (en Uruguay) sería que alrededor de 130.000 personas concurrieran a donar, que las teníamos porque si uno analiza la curva de donación de los últimos diez años, en el 2000 estábamos entre las 138.000 y las 140.000 personas".

"Nada más que el 1% de la población (uruguaya) al año requiere sangre. Son alrededor de 30.000 individuos, pero esos individuos llevan unos porcentajes de transfusiones muy altos".

Los mayores clientes internos de los servicios de medicina transfusional se dividen en tres grupos: hemato-oncológicos, pacientes de cirugía cardíaca y las unidades de cuidados intensivos. "Eso se lleva el 65% del consumo en sangre en el momento actual", expresó Ramírez.

El almacenamiento es otra de las tantas caras de la donación de sangre. Una vez ingresada al laboratorio, la donación es estudiada y fraccionada en sus diferentes componentes. "El plasma fresco tiene un año de validez, las plaquetas duran cinco días y la sangre desplasmatizada -los glóbulos rojos- dura 42 días", explica el especialista. Respecto a si incide de alguna manera el tiempo de almacenamiento en la recuperación del paciente, Ramírez señala: "No necesariamente. Debemos recordar que la única función de la sangre desplasmatizada es transportar oxígeno. El tiempo en el que la sangre almacenada por 15 o 20 días logra tener nuevamente una capacidad de transporte puede ser de seis a ocho horas".

La brevedad de los tiempos de almacenamiento hacen necesario reponer de manera continua la base de que disponen los bancos de sangre. Por el momento, la donación voluntaria seguirá siendo la única forma de realizarlo.

CLAVES

Detalles de la última aproximación

La nueva sangre se obtuvo a partir de la extracción de células madre del cordón umbilical, que luego fueron colocadas en una máquina que simula a la médula ósea. El tipo de sangre generado es 0RH negativo, el grupo universal que puede ser donado a todos. Sin embargo, falta la autorización de la Administración de Alimentos y Fármacos para poder testearla en humanos.

Primera aplicación de la investigación

El avance en el desarrollo de la sangre artificial nace de un programa entre la Darpa, de Estados Unidos, y la empresa Arteriocyte. Es un proyecto militar, para abastecer de transfusiones de sangre a los soldados en zona de guerra, aunque no se descarta su futura aplicación en hospitales.

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