Hay una máxima que dice que no hay malos actores, sino malos directores de actores. Tal vez es algo radical y no conviene aplicarla a todas las películas, pero Aguas verdes podría ser usado como ejemplo para esto. Alejandro Fiore es un actor efectivo, cosa que ha demostrado en Los simuladores y en El fondo del mar, por ejemplo. En esta película tiene escenas tan poco convincentes como las que podría representar el actor menos experimentado.
Eso no es sólo cuestión suya, sino que es algo que se percibe en el resto del elenco. Los diálogos y también la forma de montarlos en pantalla estropean cualquier posible credibilidad del asunto. Las ideas de fondo y el argumento son interesantes, ya que tratan sobre una familia que parte en unas vacaciones que van degenerando a medida que el padre se vuelve paranoico ante la llegada de un extraño notoriamente chanta pero seductor. Dentro de ese planteo se pueden ver una buena cantidad de momentos que potencialmente harían buenas escenas o podrían dar pie a buenos chistes, pero se pierden en la factura.
La cámara se dedica a filmar gaviotas constantemente y cuando enfoca la acción lo hace con mano de novato. Todo esto le da un aire casero al asunto, cosa que va aumentando conforme avanza la historia. El final, por otro lado, carece de sentido, no sólo por la forma en que se resuelve la historia, sino por la toma que cierra el film, que pretende ser simbólica y es desconcertante.
Aguas verdes
ficha
Argentina. 2009. Director y guión: Mariano De Rosa. Fotografía: Pablo Schverdinger. Productor: Mariano de Rosa. Elenco: Alejandro Fiore, Milagros Gallo, Julieta Mora, Maxi Gigli.
Atención a...
Más allá de valoraciones sobre la película, siempre vale la pena escuchar al cineasta detrás del film. Mañana Mariano De Rosa ofrecerá una clase abierta a estudiantes en Cinemateca Pocitos, Chucarro 1036, a las 14.30.