El gobierno no está dispuesto a construir un puerto de aguas profundas solamente para asegurar la instalación de la papelera portuguesa Portucel, publicó hoy El País. Los costos y la viabilidad del puerto son los obstáculos que le exigen contar con más de un aliado para concretar la obra.
Ayer el matutino informó además que el presidente ejecutivo de Portucel, José Honório, dijo al diario portugués Jornal de Negócios que ponía en duda el desembarco de la inversión en Uruguay.
Como representante del gobierno, el canciller uruguayo, Luis Almagro, dijo hoy a Radio Carve que el no contar con el puerto de aguas profundas es una "desventaja" para conquistar la instalación de una nueva planta de celulosa en el país y que podría "desequilibrar la balanza para un lado o para el otro", en el entendido que Portucel está negociando también con Brasil.
Almagro mencionó que las ventajas que ofrece Uruguay es "estar más cerca de la costa marítima y beneficios en zona franca". Pero aclaró que la decisión la "tiene que tomar la empresa".
El ministro de Relaciones Exteriores señaló que se mantiene informado permanentemente del proyecto a través de la Embajada de Uruguay en Portugal, porque al país le interesa "mantener este tema vigente y con posibilidades", afirmó el canciller.