A.L.R.
Trabajadores de la tripería Henil Coltirey se movilizaron ayer frente al Palacio Legislativo y se entrevistaron luego con la intendenta Ana Olivera para manifestarle su preocupación por la expropiación de parte del terreno que ocupa la firma en Melilla, a donde se trasladará el Mercado Modelo. Ya han protestado por la construcción de la futura Unidad Alimentaria de Montevideo productores y vecinos de la zona. Y Henil Coltirey manejó públicamente la posibilidad de hacer un juicio por US$ 100 millones contra la Intendencia, por "daños y perjuicios" que -asegura- le ocasionará la medida municipal.
En el predio expropiado se encuentra el pozo de donde la compañía obtiene el agua para su planta industrial; pero por otra parte su actividad sería incompatible con la de un mercado de frutos, por lo que podría perder las habilitaciones para exportar sus mercaderías, haciendo inviable su existencia.
El 92% de lo que produce se destina a la exportación, a mercados tan exigentes como el de la Comunidad Europea.
La firma tiene 500 empleados y genera otros 100 puestos de trabajo indirectos. Según informó a El País el abogado de la compañía, Julio Iribarne, cuando se proyectó la futura Unidad Alimentaria, "la Intendencia no se percató de la existencia de la empresa en la zona". Iribarne dijo que la comuna ofreció US$ 400.000 por la expropiación del terreno y que Henil Coltirey exporta US$ 18 millones anuales.
REUNIONES. Los trabajadores movilizados se reunieron ayer con la diputada nacionalista Verónica Alonso, quien planteó durante la tarde el tema en la Cámara Alta, donde ocupa transitoriamente la banca del senador Francisco Gallinal.
"La Intendencia ya pidió la toma de posición urgente del predio. Le pedimos una reunión a la intendenta, pero no nos fue concedida. Por eso, acompañamos ayer a los trabajadores a la Intendencia, para participar como oyentes de la reunión que mantuvieron con Olivera", indicó Alonso.
Olivera se comprometió a visitar la planta, pero no dio las respuestas que fueron a buscar los trabajadores al segundo piso del Palacio Municipal.
"No salimos conformes. El problema más grande que puede tener nuestra empresa es el de las habilitaciones, porque si no podemos exportar, es como si nos cerraran", declaró a El País Eduardo Hernández, uno de los empleados de la tripería.