A Bill Cosby lo mataron. No en la realidad, claro, sino en el mundo virtual. Es que hace algunos días alguien disparó en el portal Twitter que el veterano comediante de setenta y tres años se había muerto. Era el tema más comentado a través de ese sitio o servicio, como quiera llamársele. La noticia, que se demostró falsa al final, no hizo más que volver a poner el tema de Twitter sobre la mesa.
Hace más de un año en este espacio se hablaba sobre como esa web se había convertido en un modo de comunicación directa entre las celebridades y sus fanáticos. Como en Twitter la persona (cualquiera puede crear una cuenta) escribe desde su computadora o desde su celular, las posibilidades de comunicación son mucho mayores, sin intermediarios ni filtros. Claro que, como ocurre frecuentemente en Internet, las noticias falsas pueden correr como reguero de pólvora del modo en que pasó con la falsa muerte de Bill Cosby. Pero Twitter es bastante más seguro y efectivo para prevenir estas cosas.
Lo cierto es que un año después de que la tendencia apareció entre celebridades norteamericanas (se hablaba al comienzo de usuarios duros como Ashton Kutcher o Britney Spears), la tendencia termina de establecerse entre las figuras del Río de la Plata. Por eso fue noticia cuando Wanda Nara dijo a la prensa que alguien le entró a su cuenta de Twitter y se hizo pasar por ella. Por eso mismo, cuando en abril Mirtha Legrand inauguró su cuenta, también se habló del tema. Y ni que hablar de las cuentas de Diego Forlán y Zaira Nara, desde las que le actualizan a sus seguidores lo que están haciendo casi minuto a minuto.
Lo que exige Twitter es que haya muchos seguidores conectados permanentemente. De lo contrario, pierde sentido que Wanda Nara pueda hacer pública una queja a las doce de la noche. Tiene que haber gente que lo siga. La tendencia llegó tarde, pero al menos está y como la más furibunda moda, las celebridades se empiezan a sumar.