Afines del año pasado, quedó promulgada la Ley de Energía Solar Térmica, que procura incentivar el aprovechamiento de esta fuente energética que ha acompañado desde siempre al ser humano. Porque no se trata de algo nuevo. Es energía lisa y llana, a la cual, cual potro, sólo falta aplicarle un arnés y ponerla a trabajar.
Cabe preguntarse por qué no se ha producido el "despegue" en el tema, a partir de la instrumentación legal existente, ya que en el territorio nacional el sol es bastante generoso, brillando por lo menos la mitad de los días del año. Además, nuestra latitud, próxima a la del trópico de Capricornio, nos favorece tanto en la distribución de las horas de sol, como en el ángulo de incidencia de los rayos solares.
Datos de 2006 pero que no han perdido vigencia, son elocuentes. Veamos. Los metros cuadrados de parques solares instalados por cada mil habitantes, en Uruguay llegan a 0,2. Esto coloca a nuestro país cerca del extremo inferior de una gama de naciones que encabeza Israel con 770 metros cuadrados, seguido por Chipre con 730. España tiene 15 y Brasil 17.
Sabido es que Uruguay busca fuentes de energía propias. Búsqueda que va desde ensayos con equipos eólicos hasta la más tradicional prospección de petróleo y gas natural. Pero esto marcha lentamente. Aunque a veces se produzcan euforias pasajeras, como aquella del presidente Tabaré Vázquez a mediados de 2008, cuando en pleno periplo caribeño dijo que el gas natural y el petróleo estaban a nuestro alcance. Claro que de inmediato aparecieron altos jerarcas de Ancap, diciendo que era prematuro afirmar que los yacimientos estaban al alcance de la mano, en el subsuelo de la plataforma continental y que había que esperar a que se hicieran nuevos estudios. De esta manera volvió a quedar planteada la interrogante sobre cuál era la verdadera situación.
Entonces, ante semejantes dudas, ¿por qué no poner énfasis en la energía solar?
Tenemos la ley de promoción solar térmica, que declaró de "interés nacional la energía solar" y que habla de un "programa solar" que certificaría los equipos de fabricación nacional. Sin embargo, no hay celeridad. Cuando la Comisión de Industria, Energía, y Minería de la Cámara de Diputados recibió una delegación de las empresas nacionales de captores solares, uno de los empresarios informó a los legisladores acerca de los problemas que sucedían en las licitaciones de los entes públicos para la adquisición de calentadores solares térmicos, colectores solares, paneles solares y otros artefactos. Dijo concretamente: "Varios organismos han licitado pidiendo directamente productos importados y, en algunas ocasiones, se ha redimensionado y marcado la licitación hacia determinado importador o importadores… Eso ha dejado a los fabricantes fuera de todo tipo de competencia."
La Ley N° 18.585 referente a la promoción de la energía solar térmica fue sancionada el 18 de setiembre de 2009. Declara de interés nacional la investigación y el desarrollo en esta materia. Adicionalmente prevé la concesión de exoneraciones para la fabricación, implementación y utilización de este tipo de energía. La ley asimismo busca incrementar la participación de las fuentes autóctonas y de las energías renovables no tradicionales. Se han identificado subsectores prioritarios, intensivos en el consumo de energía para el calentamiento de agua. Áreas en las que se pretende realizar la incorporación de la tecnología promovida en primer término. A saber: nuevos edificios o rehabilitaciones integrales de hoteles, de centros de salud, clubes deportivos, edificios públicos (nuevos), emprendimientos industriales o agroindustriales (nuevos) y piscinas climatizadas.
A todo esto corresponde agregar que en la Facultad de Arquitectura de la ORT ya se dictan cursos sobre energía solar térmica e instalaciones asociadas.
¿Qué quiere decir lo expuesto? Pues simplemente que todo está dado para que Uruguay haga buen uso de una energía que siempre ha estado y seguirá estando aquí. ¿Qué esperamos?