REBAR
Mauricio Macri anda con el paso cambiado: siempre tiene un problema para entretenerse. El último, hasta ayer al menos, es la situación judicial en que se encuentra envuelto, desde que la Cámara Federal confirmara su procesamiento por asociación ilícita en la causa de las escuchas ilegales.
Inmerso en ese escándalo, en vísperas del Mundial recibió una citación vinculada con el mencionado asunto: el día fijado, se encaminaba hacia su auto cuando vio que el tránsito era un verdadero caos, obstaculizado como nunca por un piquete de los que abundan y no cesan en la ciudad de sus amores.
Renunció al coche propio, detuvo a la primera moto que pasó por el lugar, manejada por un desconocido: tanto daba, porque... ¿quién no conoce al Jefe de Gobierno de la porteñada?... Casi sin pedir permiso se trepó al vehículo; y llegó bien, en tiempo, para cumplir con la convocatoria. Pero, la aventura no terminó bien: le aplicaron una multa de oficio por viajar en moto, sin casco, sanción al conductor que alcanza también al acompañante infractor. ¡Un papelón! El invento mató al inventor.
Se agregó así una cuenta al collar de contratiempos y desventuras: todo se acumula, cuando está más apartado que nunca de Franco "el terrible", capo de un clan que armoniza sus actividades con la política de desgobierno que practican los K con asombrosa desenvoltura. El octogenario no ha hecho mejor cosa que acusar al hijo, de haberle sacado la empresa... ¡Ohhhh!...
No se sabe adónde irá a parar la aspiración presidencial de Mauricio Macri, tratando de sobrevivir a tanta adversidad.
Simultáneamente a esta sucesión de vientos en contra, sus consejeros más allegados y confiables coincidieron con el asesor de imagen -que es un ecuatoriano- en que era imprescindible e impostergable eliminarle el bigote al mandatario bonaerense: tras unos días de progresivo recorte, terminaron por borrarle totalmente esa rayita que apenas le subrayaba la nariz; según ellos, transmitía una sensación de envejecimiento que contradecía a sus planes de gobierno, inspirados en la palabra PROgreso.
Juliana Awada -novia de Macri por estos días- un formato de mujer que pasa con éxito, aplausos y ovaciones cualquier test de peso y medidas por exigente que fuere- ha confesado, mimosona, a sus íntimos, que está recontenta con el serio tema de gobierno tan afortunadamente resuelto, porque cada vez que Mauricio le daba un besito, sentía que la pinchaba.