Los privados esperan menos trigo y más soja que la encuesta oficial

Diferencias. Razones de clima y mercado abren una brecha de opiniones

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LAUREANO BUTTENBENDER

Independientemente de los resultados de la última encuesta de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), la percepción de algunos de los principales operadores privados es diferente en cuanto a intención de siembra para trigo y soja.

Para el grupo Dreyfus en Uruguay el área de trigo para la campaña 2010/2011 se estaría cerrando en las 300.000 a 310.000 hectáreas, frente a las 570.000 de la zafra anterior, mientras que para la soja se espera una siembra cercana a un millón de hectáreas luego de haber alcanzado las 848.000 en la zafra que terminó. Esto supone una caída del orden del 47% del área de trigo y un crecimiento que puede alcanzar el 18% en la extensión del cultivo de soja.

DIEA estimó una caída del 13% para el trigo y un mantenimiento del área para soja, de acuerdo al anticipo de intención de siembra recabado en la primera quincena de julio.

Andrés Mesa, uno de los responsables del área comercial del grupo Dreyfus en Uruguay, dijo a El País que la siembra de trigo está prácticamente cerrada, más allá que en el sur pueda haber algo más de siembra.

mal año. Como causas de esa caída en el trigo, Mesa recordó que el productor cerró un mal año en la campaña pasada. Hasta que se estaba decidiendo la siembra para 2010/2011 el mercado no mostraba señales de reactivación, lo que ocurrió hace casi 20 días atrás cuando se confirmó el mal desarrollo que estaba teniendo el trigo en Europa del Este por razones climáticas. Esto puso una nota de nerviosismo en el mercado mundial y en este momento hay avidez por trigo nuevo y viejo y se están cerrando negocios. Sin embargo al productor uruguayo ya no le queda margen de siembra, opinó Mesa, ya que las decisiones las tomó con un precio de US$ 180 la tonelada puesto en Nueva Palmira lo que no cubría el riesgo de un cultivo de trigo.

Hoy está en el orden de los US$ 210 la tonelada para trigo nuevo. Para el especialista, con estos valores puede haber algún productor más que decida sembrar, pero con las condiciones climáticas que se dieron, con las chacras muy mojadas, es muy poco lo que se puede hacer.

"Esta decisión se tomó con mucho dolor por el efecto en la sustentabilidad del suelo, ya que quedaron los barbechos todos libres, el campo quedó sin ningún cultivo arriba y con las lluvias que vinieron luego la erosión está latente", recordó Mesa.

En cuanto a la soja, Mesa entiende que se estaría en camino de llegar al millón de hectáreas. Actualmente se están manejando valores de US$ 355 la tonelada para la soja nueva en Palmira y Chicago sigue firme. Esto, sumado a las dificultades para sembrar trigo y con los precios del maíz muy ajustados, es un fuerte impulso para el cultivo de soja.

Por otra parte, algunos técnicos consultados por El País estimaron en US$ 600 por hectárea el costo de siembra para la soja, lo que estaría arrojando un margen bruto, con rendimientos promedio del orden de los US$ 200 por hectárea, dependiendo de variables logísticas y de estructura de cada establecimiento.

Matiz. Fernando Villamil, Operador de la firma Agrosud, considera que a las 300.000 hectáreas de trigo ya sembradas, todavía hay margen para que se sumen entre 50.000 y 100.000 hectáreas más, con lo que el área total podría ubicarse entre 350.000 y 400.000 hectáreas. Esto equivale a una caída de entre 30% y 38,5% con relación a la zafra anterior.

Para el operador, es razonable que la intención de siembra no caiga en forma importante, aunque hay que esperar el área efectivamente sembrada, teniendo en cuenta factores climáticos. En su opinión, hay razones muy sólidas para que el área de trigo no caiga en demasía. Una de ellas es el costo de los arrendamientos lo que obliga a realizar dos cultivos. Otra es la necesaria rotación para preservar el suelo. A su vez, la perspectiva de un clima seco para la primavera y verano puede estar complicando los cultivos estivales, por lo que no se haría trigo y luego se termina plantando poco y mal los cultivos de verano.

"Estos son factores que se suman para que, por ejemplo, gente que todavía tiene semilla de trigo pueda sembrar más barato, lo que fundamenta que la caída frente a la intención no sea tanta", dijo Villamil. No obstante, reconoce que hay elementos subjetivos introducidos por un año que cerró mal para el productor.

El clima, sin embargo, sigue siendo una restricción importante para el mantenimiento del área y muchos productores van a optar por no hacer trigo y, en cambio, apostar a una siembra de soja de primera en fecha. Por otra parte, Villamil dijo que tampoco hay una medida clara del impacto que está teniendo en el productor el precio del trigo de estos últimos días con US$ 210 la tonelada en Nueva Palmira.

Otro tema que se debe tener en cuenta, es que buena parte del área de trigo que se sembró en los últimos días está en condiciones muy complicadas como consecuencia de las lluvias y con porcentajes altos de resiembra.

En cuanto a la soja, el operador coincide en señalar que se alcanzará cerca del millón de hectáreas. La Encuesta de DIEA habla de 34.000 hectáreas sin definir, las que, junto con el área que no se siembre de trigo, irán definitivamente a la soja, impulsada por los buenos precios.

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