VIVIANA RUGGIERO
La construcción del Corredor Agraciada Norte, que forma parte del Programa de Transporte Urbano, estará a cargo del consorcio Teyma-Incoci. La obra demandará una inversión de US$ 15.659.712 y debe ser ejecutada en 24 meses.
Luego de realizar un llamado a licitación internacional, al que se presentaron siete empresas -entre ellas Stiler S.A. encargada de las obras del Corredor Garzón y de la terminal de ómnibus de Colón-, la Intendencia de Montevideo resolvió conceder al Consorcio Teyma-Incoci la obra del Corredor Agraciada Norte.
El municipio entendió que este consorcio presentó la oferta más baja y conveniente, la cual incluye IVA, aportes sociales e imprevistos.
El documento con la adjudicación firmado por la intendenta Ana Olivera irá al Tribunal de Cuentas, para su correspondiente revisión.
El director del departamento de Movilidad Urbana, Gerardo Urse, dijo a El País que espera que el Tribunal no tenga reparos y estimó que las obras podrán empezar en unos 90 días.
El corredor, que tendrá una extensión de 11,6 kilómetros, unirá el centro de Montevideo con la zona Noroeste.
Los ómnibus podrán circular por carriles exclusivos, sin que los automóviles entorpezcan su marcha. Además, las paradas están en el centro de la avenida lo que constituirá un cambio notorio en el paisaje y permitirá una agilización del tráfico en general.
La obra demandará una inversión de US$ 15.659.712 y deberá estar pronta en 24 meses.
El 80% será financiado con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el 20% restante con el presupuesto municipal.
El Corredor Agraciada Norte es la segunda inversión de envergadura del Plan de Movilidad Urbana; la primera fue en noviembre de 2009 cuando el municipio concedió las obras del Corredor Garzón, reforma que ya está en marcha. Ambos corredores tienen por objetivo lograr un ordenamiento en el transporte público.
La remodelación para el Corredor Agraciada Norte se hará en el tramo de la avenida comprendido entre Pilar Costa y San Quintín, pero también alcanzarán a las calles Pandiani, entre San Quintín y Llupes; Mármol, entre Santa Lucía y Carlos de la Vega; San Quintín en su totalidad y Avenida Garzón, entre San Quintín y Santa Lucía.
Complementariamente, desde el Paso Molino se bifurcará un corredor preferencial hacia la Terminal Paso de la Arena, conformado por las calles Santa Lucía (hacia Paso de la Arena) y Llupes (al Centro). Esto involucrará obras en la calle Llupes, entre Agraciada y Fray Ascarza; Santa Lucía, entre Agraciada y Córdoba; Yugoeslavia, entre Llupes y Timote y Córdoba, entre Llupes y Santa Lucía.
La reforma incluye, en toda la zona del Corredor, la construcción de pavimento de calzadas, veredas diseñadas con rampas para personas discapacitadas, arbolado, alumbrado público, escurrimiento de pluviales y señalización vial (cartelería y semáforos).
La licitación implica también el acondicionamiento urbano de la totalidad de los espacios públicos comprendidos en la zona, tales como la plazoleta San Quintín o el parque Pandiani.
CORREDOR GARZÓN. Las obras se pusieron en marcha después de que el proyecto recibiera la aprobación del Tribunal de Cuentas en octubre de 2009. La empresa seleccionada por la Intendencia en el llamado a licitación fue Stiler S.A., una firma uruguaya que tiene 51 años y que en 2009 ejecutó 25 obras simultáneas en todo el país, en 13 departamentos.
La inversión para esta obra es de US$ 21.000.000 y el plazo estipulado es de 18 meses, por lo cual, debería estar terminada el próximo año. Al igual que el corredor Agraciada Norte, está financiado en un 80% con fondos del BID y el 20% restante, es presupuesto municipal.
La terminal Colón completa las obras
En el mes de junio la Intendencia de Montevideo adjudicó las obras de la terminal de Colón a la empresa Stiler S.A. por US$ 5.700.000. La inversión será más de la prevista ya que en 2008 se había anunciado que esta licitación tendría un costo de US$ 2.700.000.
La terminal Colón estará situada al final del corredor metropolitano Agraciada-Garzón, en el predio delimitado por la avenida Eugenio Garzón, camino Colman, la vía férrea y Durán.
La futura y moderna terminal tendrá una nave techada de grandes dimensiones para el transbordo, ascenso y descenso de pasajeros, así como plaza de comidas, pequeñas superficies comerciales, puntos de información, servicios higiénicos y salas para desarrollar actividades culturales.
Con esta obra, que deberá estar terminada en menos de 18 meses, Colón tendrá la primera terminal intermodal. Recibirá ómnibus urbanos así como transporte suburbano y posiblemente interdepartamental.