EMILIO CAZALÁ
Según el armador Álvaro Martínez Riva pesqueros españoles están siendo embargados a causa de conflictos creados por marinos peruanos embarcados en Montevideo cuyos abogados reclaman cifras astronómicas y argumentos ficticios que los llevan a aceptar el "chantaje".
Por un presunto conflicto laboral en el que se hallan involucrados cuatro marinos peruanos embarcados en Montevideo, un barco pesquero español ha sido embargado a solicitud de un abogado demandante y ahí lo tenemos en el puerto desde el pasado 5 de mayo desactivado. Es el Playa Pesmar 2, una nave de 15 millones de dólares recientermente construida, que está sufriendo enormes daños económicos al no poder salir de pesca y cuya capacidad de captura es de mil toneladas cada dos meses. Hasta donde trascendió, el truco de los reclamantes es por enormes sumas cuyos montos rayan en lo inverosímil, para lograr de la Justicia uruguaya el embargo de la nave. Luego de detenida, el abogado demandante inicia negociaciones donde la cifra reclamada puede ser 20 veces menor, pero igualmente no responde en puridad de verdad a los derechos de la parte reclamante. Pero se llega a un punto que el armador ante los enormes perjuicios, de presente y de futuro no tiene otra alternativa que ceder. "Estamos aceptando el chantaje", nos dice el Sr. Álvaro Martínez Riva, presidente de Pesquerías Marinenses S.A., la empresa armadora que días pasados llegó de España no sólo para interesarse por la marcha del conflicto, sino para transmitir lo que ya debe ser un hecho: que un prestigioso banco internacional de nuestra plaza, ha puesto a disposición de la Justicia uruguaya en lugar del barco, una garantía material solidaria por 870 mil dólares mientras se tramita la querella judicial. Se verá después cuál de las partes tiene la razón. "Nuestra empresa hace cerca de 20 años que viene a Montevideo con sus barcos, no hemos faltado un solo año. Sólo nuestros cuatro barcos -de los cien que vienen a Montevideo- aportan por compras de servicios más de 4 millones de dólares anuales. Son servicios de recambio de tripulantes, combustible, provisiones, embarque de carnada e instrumentos de pesca, reparaciones de máquinas, reparaciones de casco, muellaje, prácticos, remolcador, trasbordos de capturas, estibadores, relleno de contenedores refrigerados, y licencias de los pescadores. De hecho, este barco fue construido hace 6 años y nunca ha ido a España, siempre ha estado en el área pesquera o Montevideo". Este barco, como los otros, se nutre de una larga lista de servicios a la cual desde nuestras páginas nos hemos referido por años y sostenido que la atención a sus pesqueros le deja al puerto de Montevideo cerca de 250 millones de dólares anuales por servicios logísticos.
Interrogado sobre la legitimidad de estos conflictos laborales, Martínez Riva nos dice que son absolutamente ficticios y "engordados" por los abogados en la seguridad que serán embargados por los jueces en base a "deslumbrantes embustes hábilmente armados". Para nosotros no es desconocido que los abogados intervinientes compran por sumas irrisorias estos pleitos laborales "y los peruanos se vuelven a su tierra, con pasajes aéreos que pagamos nosotros. Pero la realidad es que nosotros firmamos contratos privados con los peruanos de buena fe, por una cifra que anda por los 1.100 dólares mensuales y aún más. Giramos escrupulosamente a su familia en Perú todos los meses 400 dólares y luego liquidamos cada cuatro meses, según el monto de las capturas, los restantes haberes. Pagamos todo. Obviamente queremos contratar gente que esté conforme, contar con ella durante el año en forma regular y lo menos que deseamos es comprar conflictos. Las mareas tienen una extensión de 2 meses tras las cuales retornamos a Montevideo para descargar las capturas, o sea que son unas mil toneladas con las que llenamos 35 contenedores. Es aquí donde algunos de los peruanos suele desertar, no quieren seguir a bordo y de inmediato le pagamos todo, incluso el pasaje de retorno a su país. Es más tarde que se nos informa del reclamo que puede ser por 300 mil o 500 mil dólares. Una de las últimas infidencias de las que hemos tenido conocimiento, es que del reclamo de un peruano de 350 mil dólares, sólo quiere 20 mil para comprarse un taxi en Perú y dejar la pesca para siempre, el resto es para los abogados demandantes. Nosotros tenemos muy buena opinión de la mano de obra peruana y seguiremos embarcando a estos marinos en Montevideo, después de todo sólo una ínfima cantidad de ellos pueden ser conflictivos. Pagamos todo lo pactado y aún más. Lo suscribimos en cada contrato firmado con el trabajador en el Puente de Mando de la nave, o sea en terriorio español. Nuestros ingresos vienen de las capturas pesqueras, no de mezquinar a los trabajadores unos dólares. Nuestros barcos son una generación de naves pesqueras muy confortables, con buenos dormitorios, calefacción, varias comidas diarias, y entretenimientos para los momentos de ocio. Nuestros barcos son muy grandes, un hábitat confortable y no se martiriza a nadie. También sabemos -nos dice nuestro entrevistado-que siendo ya numerosos los casos ocurridos en Montevideo con otros pesqueros, se ha corrido la voz en Perú de estas `gangas` y están viniendo a nuestro puerto para embarcar por dos meses y en la primer escala en Montevideo desertan y comienzan su pleito". Hasta aquí fueron las expresiones de Álvaro Martínez Riva, pero para nosotros el tema tiene otra trascendencia mayor. Por años hemos estado divulgando la importancia de las flotas pesqueras que llegan a Montevideo por el inmenso número de servicios que se venden, lo cual se traduce en fortísimos ingresos, más de 250 millones de dólares anualmente. Los embargos de estas naves constituyen amenazas para Montevideo y desprestigian, son actos bien ajenos a las políticas progresistas y constructivas de la ANP, la Aduana, la Prefectura Marítima y de la Comunidad Marítima. Estas situciones no dan certezas y están dando un mensaje negativo a otras compañías del mundo al extremo que podríamos estar al borde de perder los pesqueros a favor de puertos vecinos, estamos pensando en Rio Grande, o en Porto Alegre. Repetimos, son unos 100 barcos de distintas banderas que anualmente escalan en Montevideo por servicios. Nosotros conocimos estos hechos desde hace más de dos años, pero en el ámbito portuario sin excepción, todos saben de estos conflictos con los peruanos que es una historia no bien aceptada por los pintorescos y conocidos ribetes con que se envuelven. La idea que tenemos es hacer cuanto se pueda para no afectar el prestigio de Montevideo.
Baubeta. El presidente del Centro de Navegación, Mario Baubeta, se refirió con detalles a este tema, en ocasión de celebrarse el 94º aniversario del Centro de Navegación en el Club de Golf y que contó con la presencia de numerosas autoridades e invitados.
Agregó que estos hechos han sido denunciados a la Suprema Corte de Justica, ministros del Tribunal de Apelaciones y jueces laborales, y a todas las autoridades competentes.