TUCSON | THE NEW YORK TIMES
Numerosos inmigrantes ilegales recorren cientos de kilómetros a pie, bajo altas temperaturas, para ingresar a Estados Unidos, desde México, a través de la frontera con Arizona. En julio, 57 personas murieron en el intento.
El Dr. Bruce Parks corre la cremallera de una bolsa blanca para cadáveres sobre una camilla de acero y levanta cuidadosamente un cráneo humano y mandíbula, dándoles vuelta en las manos y estudiando los pocos dientes aún en sus cuencas.
La bolsa para cadáver, cubierta de polvo, también contiene una pelvis rota, un fémur y unos pocos huesos menores que se hallaron en el desierto en junio, junto a un par de zapatos tenis blancos.
"Estas son personas que probablemente no serán identificadas``, dijo Parks, el jefe de forenses del condado Pima.
Hay otras ocho bolsas de cadáveres apiñadas sobre la camilla. La morgue del condado Pima se está quedando sin espacio a medida que el número de inmigrantes latinoamericanos hallados muertos en el desierto alrededor de Tucson se ha disparado este año durante una ola de calor.
El ascenso en las muertes llega al tiempo que Arizona está envuelta en una amarga batalla legal por una nueva ley enfocada a desmotivar a inmigrantes indocumentados para que no se establezcan aquí, penalizando que ellos vivan o busquen empleo en el estado.
Sin embargo, la ley no ha impedido que los inmigrantes intenten cruzar a pie cientos de millas del desierto bajo temperaturas históricamente altas. Durante julio, se han llevado los cuerpos sin vida de 57 personas que intentaban cruzar la frontera, lo cual lo pone en camino de volverse el peor mes para este tipo de muertes en los últimos cinco años.
Desde el primer año, más de 150 personas de las que se presume que eran inmigrantes indocumentados han sido halladas muertas, lo cual está muy por encima de las 107 descubiertas durante el mismo periodo en cada uno de los últimos dos años. El repentino aumento en las muertes ha abrumado a los investigadores y patólogos de la Oficina del Médico Legista del condado Pima. Hace dos semanas, Parks se vio obligado a traer un camión refrigerado para almacenar los restos de dos docenas de personas debido a que estaban llenas las dos unidades de los edificios.
"Podemos almacenar aproximadamente 200 individuos de estatura plena, pero tenemos más de 300 personas actualmente, y en su mayoría son gente que intentaban cruzar``, notó Parks. ``Seguimos esperando que ya hayamos visto lo peor de esto, de estas muertes de migración. No obstante, seguimos viendo muchos restos``.
El aumento en el número de muertes ha ocurrido pese a muchas señales en el sentido que el número de inmigrantes que cruza la frontera ilegalmente ha descendido en años recientes. El número de personas capturadas intentando colarse por la frontera sin visa ha bajado en cada uno de los últimos cinco años y está en aproximadamente la mitad de la marca histórica de 616.000 arrestados en el 2000.
La crisis económica de Estados Unidos no sólo ha eliminado muchos de los empleos que solían atraer a inmigrantes, destacan grupos por los derechos humanos, sino el gobierno federal ha incrementado sus esfuerzos por detener la vía clandestina de emigrantes, construyendo descomunales vallas en varios poblados fronterizos e inundando la región con cientos de nuevos agentes de la Patrulla Fronteriza, pertrechados con herramientas de vigilancia de alta tecnología.
ESTREMECEDOR. Estas medidas más estrictas en la aplicación de leyes han orillado a traficantes humanos e inmigrantes indocumentados a correr riesgos por aisladas sendas a través de los desiertos y montañas del sur de Arizona, donde a veces deben caminar durante tres o cuatro días antes de llegar a un camino.
Los patólogos también están bajo presión. La Dra. Cynthia Porterfield practicó cinco autopsias en un día, en restos de personas que habían intentado cruzar la frontera y habían muerto en el desierto.
Porterfield fue capaz de identificar a uno: Jesse Palma Valenzuela, de 30 años, quien murió el 12 de julio. Tres de sus compañeros de viaje habían intentado cargar su cuerpo de vuelta a México, pero se habían cansado y lo abandonaron, envuelto en una manta y colocado sobre un árbol para impedir que los animales se lo comieran. Después, cruzaron de nuevo a México y notificaron a la Patrulla Fronteriza.
Los agentes descubrieron el cuerpo de Valenzuela el 17 de julio, justo donde sus amigos dijeron que estaría, aproximadamente cuatro kilómetros al este de Lukeville, Arizona, nada lejos de la frontera. "Tiene varios tatuajes``, comentó Porterfield. "De esta manera lo identificó la familia``.
Una carga enorme: 1.050 identificados
En la Oficina Forense de Tucson, el equipo que encabeza el Dr. Bruce Parks, integrado por cinco investigadores, seis patólogos y un antropólogo forense, enfrenta enorme carga acumulada de aproximadamente más de 150 restos no identificados, con un caso que se remonta a 1993.
Todos los días, trabajan para comparar y encontrar coincidencias con descripciones aportadas por gente que se ha comunicado con la oficina para dar cuenta de un pariente desaparecido o con informes reunidos por organizaciones de derechos humanos y autoridades de México.
Desde 2000, los forenses han manejado más de 1.700 casos mortales de cruces fronterizo. Han logrado verificar la identidad de 1.050 cuerpos.