DUISBURG0 | EL PAÍS DE MADRID, AFP Y AP
Fiscales alemanes están investigando las causas de las muertes de 20 personas en una estampida el sábado en el festival tecno Love Parade, que sólo estaba habilitado para 250.000 personas, pero al que asistieron casi un millón y medio.
Dos días después de la catástrofe de la Love Parade de Duisburgo, donde murieron 20 personas, siguen abiertas las principales preguntas. La principal concierne a las responsabilidades. Desde el sábado se han conocido las numerosas advertencias recibidas por la organización del festival y por el municipio, que fueron acusados de negligencia.
Se ignoró el riesgo que suponía hacer que la única entrada y la única salida para los cientos de miles de participantes fuera un túnel. Los bomberos de Dortmund, donde se celebró la Love Parade de 2008, advirtieron de que el túnel podía convertirse en una trampa mortal. Las autoridades de Duisburgo les habían pedido asesoría durante la preparación del evento de este año. Ignoraron el aviso.
Además, el recinto de la antigua estación de mercancías de Duisburgo sólo ofrece cabida a 250.000 personas. Sean exactas o no, los organizadores de ediciones anteriores de la Love Parade daban cifras de participantes millonarias. Al parecer, la organización y las autoridades calcularon que llegarían este año algo menos de un millón de personas. De momento, las cifras exactas siguen siendo un misterio: la organización hablaba el sábado de 1.400.000 personas.
Ayer, el portavoz policial Ramon van der Maat dijo que calculan el número de asistentes en 400.000. Dijo que se suele exagerar el número de asistentes "por razones publicitarias". El alcalde de Duisburgo, el democristiano Adolf Sauerland (CDU) prometió ayer la aclaración de los hechos. Aseguró Sauerland, quien el domingo no había querido asumir ninguna responsabilidad por la tragedia, que "los investigadores cuentan con todo el apoyo de la ciudad". Aseguró que seguirá en el cargo pese a que "la cuestión de la responsabilidad personal" no le "deja descansar". Dice que hace falta "tiempo para aclarar los horribles acontecimientos". También da sus condolencias a los familiares de las víctimas.
El directivo del Sindicato Alemán de la Policía Wolfgang Orscheschek dijo que los muertos "son víctimas de los intereses materiales de los organizadores". Los políticos locales habrían cedido "a sus presiones" pese a las advertencias. Para su colega Rainer Wendt, la ciudad "perdió la medida" al autorizar un evento de esta magnitud.
Pero testigos han acusado también a la policía y el personal privado de seguridad, diciendo que el pánico estalló luego que estos cerrasen un acceso al túnel -la única entrada privada- cuando el festival se llenó demasiado.
La policía negó esa versión y dijo que de hecho abrió una segunda salida para dispersar a las masas antes de que sucediera el accidente.
Pero en medio del torbellino de interrogantes sobre quién es responsable, las autoridades dijeron ayer que no han identificado aún a sospechosos.
No estaba claro qué desató el pánico, pero parece que personas que trataban de escapar de la muchedumbre treparon a una escalera de metal frente al túnel y entonces se cayeron y fueron pisoteados o aplastados.
"Las investigaciones se están concentrando en acusaciones de homicidio por negligencia y daños corporales por negligencia", dijo Rolf Haferkamp, portavoz de la fiscalía de Duisburg. "No están dirigidas a ninguna persona concreta por el momento".
Entre tanto, las autoridades han elevado a 511 el número de heridos; 42 de ellos siguen hospitalizados. Una alemana de 21 años, hospitalizada tras el drama del sábado, falleció ayer. Con ella suman 20 los muertos en el festival de música de Duisburgo, indicó ayer por la noche la policía de esta ciudad del oeste de Alemania. Once mujeres y ocho hombres, de los cuales siete son extranjeros (dos oriundos de España y el resto de Australia, Bosnia Herzegovina, China, Italia y Holanda) figuran entre los fallecidos en la fiesta.
En la entrada del túnel, en el que cientos de velas, ramos de flores y papeles con cientos de firmas recuerdan a los muertos, había mensajes de personas furiosas con los organizadores. "Este evento nunca debió realizarse aquí", según uno de estos mensajes. "Deberían avergonzarse", según otro.
La prensa alemana y los habitantes de Duisburgo criticaron duramente al alcalde de esta ciudad del oeste de Alemania y a los organizadores de la Love Parade. Por su parte, la canciller Angela Merkel pidió "una amplia investigación".
La cifra
20 Es la cantidad de muertos que dejó la estampida en Love Parade. Hay 511 heridos, 42 de ellos siguen hospitalizados.
Socorro en varios idiomas
"Solamente queremos salir", "socorro, socorro" en varios idiomas y gritos cada vez más angustiados. Es lo que se escucha en un vídeo de la catástrofe colgado el domingo en YouTube por Gerrit Goltz. En las imágenes, se puede ver cómo la gente se empuja desesperadamente e intenta levantar la cabeza y los brazos, para evitar caerse, para poder respirar y para que, quizá, alguien les coja de la mano y les suba a la escalera de emergencia.
El enfado con las autoridades que descartaron que la falta de escapatoria, de espacio y aire causara un ambiente de terror fue el tono general de los comentarios en las redes sociales y de los testimonios recogidos.
"Un amigo y yo logramos salir del embudo cinco minutos antes de la catástrofe y 10 minutos más tarde, vimos las primeras ambulancias", contó Devin Scheerer. En la página de condolencias de Facebook, un mensaje de Jennifer Hoppe dejaba constancia del shock de los que siguieron con la fiesta pues nadie les informó de la tragedia. "Hacia las once de la noche nos dimos cuenta de que ya no llegaban más dj`s. Por altavoz solo anunciaron que la fiesta había terminado". EL PAÍS DE MADRID