A. LALUZ
El director peruano David del Pino regresa a nuestro país para un nuevo concierto al frente de la Ossodre. El concierto será esta tarde, 18:30, en el Auditorio Adela Reta. Como solista actuará la mezzosoprano Virginia Correa Dupuy, de Argentina.
Obras de tres creadores de complejo e intenso lenguaje sinfónico serán parte del programa. La primera parte del concierto tendrá como única protagonista a la Sinfonía N°1 en do mayor Op. 21, de Ludwig van Beethoven (Alemania 1770, Austria 1827). En la segunda, la apertura será una selección de piezas vocales con acompañamiento de orquesta de Maurice Ravel (Francia 1875-1937), y como cierre la Segunda suite del ballet El sombrero de tres picos de Manuel de Falla (España 1876, Argentina 1946).
Méritos y talentos más que reconocidos tienen ambos artistas invitados para hacer de esta selección de obras un despliegue de musicalidad, atracción estética. Estos adjetivos no resultan del vano (o apurado) ejercicio de escritura. Tanto Correa Dupuy como David del Pino tiene en su haber numerosas pruebas de entender que, más allá de inamovibles rituales de la música culta sinfónica, es posible descubrir los recursos interpretativos para descubrir redes de significado diferentes en un repertorio harto conocido. Obviamente, tal habilidad descansa también en la maestría de estos compositores que, más allá del pétreo canon académico (y los incontables "destrozos" que han padecido, y padecen, en manos de orquestas que sobreviven como meros organismos burocráticos), pulsan con una vitalidad singular.
Del Pino, quien ya lleva más de treinta años de carrera tanto en América Latina como en Europa, es un visitante regular de nuestras temporadas sinfónicas (casi un hombre de la casa). "Antes hice La creación de Haydn, en el 75 aniversario del Coro estable. Hice también El caballero de la rosa de Strauss. Pero mi debut con el Sodre fue con el coro y la orquesta cuando hice la gran Misa en do menor de Mozart, en 2007", contó en una entrevista con El País, a fines del año pasado. Y en esa oportunidad también destacó algunos nuevos (y auspiciosos) signos que encontró en la histórica Ossodre: "he encontrado que hay varios elementos que han ido llenando de energía positiva a la orquesta. Uno de esos elementos, que se nota en el ambiente, psicológicamente y que afecta mucho la parte artística", es la recuperación de la casa propia: el nuevo Auditorio Adela Reta. "Es bueno que una orquesta sepa que va a tener un teatro de excelente nivel, buena acústica, emblemático a nivel latinoamericano", agregó enfáticamente.
Con la presencia de la mezzo Correa Dupuy, para interpretar las obras de Ravel, este concierto tendrá su segundo gran atractivo. Una voz que la crítica del vecino país ha elogiado como notable por su versatilidad, potencia, afinación. Virtudes que le han permitido asumir proyectos operísticos, sinfónico-corales y camerísticos. Tres campos que exigen no sólo técnicas especializadas, sino también sensibilidades diferentes.
Correa Dupuy lo ha demostrado especialmente en sus interpretaciones del repertorio lírico español, y en sus presentaciones en el teatro Colón, dentro de sus temporadas líricas regulares, junto a orquestas como la Sinfónica de Madrid, la Filarmónica de Bogotá, o en escenarios europeos, donde se ha presentado, entre otros, con agrupaciones como la Nederland Kamerorkest.