Horrores diarios

En la víspera, varios automóviles chocaron y se desparramaron por las aceras de un lado y otro de la rambla, a la altura del cruce de ésta con la calle Estrázulas, en Malvín.

No fue algo de extrañar para quienes pasan habitualmente por ese lugar, ya que con mucha frecuencia se registran allí accidentes.

Se trata de un sitio donde factores de diseño de la vía de tránsito, la tornan proclive a siniestros, a menudo graves. El que no se busque remedio a ello, ya es de por sí grave. Pero más grave aun es que se trata de uno de los puntos donde se reiteran llamativamente accidentes, sin que se procuren superar las deficiencias. Ocurre tanto en calles y avenidas urbanas, como en rutas.

Todo esto nos coloca frente a uno de los fenómenos que aumentan la accidentalidad en Uruguay. Un país donde casi a diario nos enteramos de siniestros que habrían sido evitables si el tema fuera encarado con mayor preocupación.

Anteayer, un motociclista murió al chocar en la madrugada contra una volqueta que probablemente habría esquivado, si hubiera estado señalada con luces o materiales reflectivos. En la misma jornada, en Rocha, cinco personas se ahogaron en un auto que volcó y cayó en una zanja inundada. Son apenas ejemplos de lo que nos lleva a tener una tendencia a los accidentes que nos da cifras de muertos y heridos de nivel tercermundista. Algo que se agrava además, por la cantidad de vehículos que circulan sin equipos de seguridad modernos, como son los "air bags" o los sistemas antibloqueo de frenaje. Empezando por los que llevan escolares.

Si no se encaran estas deficiencias con calma, con seriedad, remediándolas una por una, no podremos salir de la circunstancia que vivimos.

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