Cuba dispuesta a liberar más presos

Anuncio. Gobierno expresó a la Iglesia su voluntad de excarcelar a los que no hayan matado

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GINEBRA / LA HABANA | AFP Y

EL PAÍS DE MADRID

El jefe del Parlamento cubano dijo que podría haber más liberaciones de presos políticos que las 52 anunciadas, siempre y cuando los detenidos no hayan cometido crímenes de sangre, y afirmó que los excarcelados pueden permanecer en la isla.

El régimen cubano se comprometió a liberar gradualmente, en un plazo de cuatro meses, a 52 presos políticos, miembros del Grupo de los 75 detenidos en la Primavera Negra del 2003, tras un diálogo entre el cardenal Jaime Ortega y Raúl Castro. Hasta el momento 11 disidentes fueron excarcelados y se encuentran en España, pero de todas formas quedaban muchas dudas sobre este proceso que fueron despejadas ayer por el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, que participa en Ginebra de una reunión de líderes parlamentarios de todo el mundo.

"Según su Eminencia el cardenal (Jaime Ortega), en las conversaciones quedó claro que la voluntad del gobierno cubano es la de sacar a todas las personas" a condición de "que no pesen sobre ellos responsabilidades de la vida de otras personas", dijo Alarcón.

Al preguntársele si podía confirmar la posibilidad de liberar a personas que no carguen con hechos violentos ni delitos de sangre, respondió: "Claro". Alarcón pidió relativizar la cifra total de presos políticos que maneja la disidencia, alegando que en ella hay "personas que fueron capturadas en Cuba después de haber colocado bombas".

"Los llamados opositores si hacen lo que hicieron en Cuba, si lo hacen en Suiza, estarían encerrados por mucho más tiempo; trabajar a las órdenes de un gobierno extranjero para derrocar el gobierno de la Confederación Helvética, o el gobierno de la República Francesa; en EE.UU., la pena podría llegar hasta la muerte", declaró.

Se refirió en particular entre otros casos al de la muerte de Fabio di Celmo, un joven italiano que murió en septiembre de 1997 al estallar una bomba en un hotel de La Habana, en una serie de atentados contra instalaciones turísticas en Cuba.

Por otra parte, también dejó abierta la posibilidad de que los presos de conciencia que no quieran ir al destierro en España permanezcan en la isla.

"Lo que dice el acuerdo, (es) que podrán viajar al exterior (...), pero en Cuba hay personas que fueron liberadas de prisión hace años y que están en su casa. Esto es lo mismo", dijo.

La semana pasada llegaron a España 11 ex prisioneros con sus familias, y ayer debían llegar otros ocho, pero el viaje fue aplazado por falta de plazas en los vuelos regulares. De todas formas se estima que llegarán entre hoy y mañana. Estos ex presos pertenecen al grupo de 52 opositores cuya liberación fue anunciada por la Iglesia católica semanas atrás.

El presidente de la ilegal, pero tolerada, Comisión Cubana de Derechos Humanos, Elizardo Sánchez, aclara que una vez salgan los 52 presos de conciencia del Grupo de los 75, en las cárceles quedarán 101 presos "por motivos políticos". "De estos, 36 pertenecen a organizaciones opositoras, alrededor de 60 no han realizado ningún hecho violento y 69 pudieran acogerse ahora mismo a la libertad condicional, aplicando las leyes cubanas". Sánchez no da nombres por "elemental discreción", pero sus informes ya están en manos de organizaciones humanitarias.

CRISIS. Economistas, diplomáticos, opositores, exiliados y hasta personas cercanas al Gobierno, coinciden: la debacle económica y social es de tal magnitud que al régimen no le queda más remedio que introducir reformas ya. La decisión de excarcelar presos políticos, un gesto pragmático y bien recibido por la comunidad internacional, sería ante todo una "jugada política" para preparar el terreno de los cambios, según el economista y ex preso del Grupo de los 75 Óscar Espinosa Chepe.

Fuentes de la Iglesia católica, y el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, opinan igual. Plantean, además, que "lo de las reformas" se lo han escuchado al propio Raúl Castro. En la reunión entre el presidente cubano, Moratinos y Ortega, en la que se anunció la excarcelación, Castro se habría mostrado muy claro en este asunto. "Dijo que necesitaba solucionar el tema de los presos para poder hacer con tranquilidad las transformaciones económicas que se requieren, y mostró su disposición y preocupación de enfrentar el problema de los 1.300.000 trabajadores que sobran en sus puestos laborales", reveló una fuente española.

En medios oficiales se habla de que las reformas ya tienen plazo para arrancar -después de agosto- y dirección: "habrá una ampliación del trabajo por cuenta propia y sobre todo la cooperativización de algunos servicios; continuarán reduciéndose subsidios y gastos sociales, con el objetivo de hacer sostenible el sistema, y se desinflarán paulatinamente las plantillas, algo que, se sabe, tendrá un impacto social; se avanzará también en la eliminación de la doble moneda y en la renegociación de la deuda para aliviar las tensiones financieras", explicaron fuentes.

Las mismas señalaron que Raúl Castro no apuesta por Venezuela como fuente de sustento, pues quiere evitar repetir la experiencia de la ex Unión Soviética y la crisis de los noventa. Casi nadie discute que habrá reformas. Cuál será su alcance es la gran incógnita ahora, cuando cada vez más voces dentro del sistema advierten que el tiempo se agota.

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