Aplicar un manual que nunca existió

MATÍAS CASTRO

En una columna publicada este viernes, el portal argentino de noticias Primicias Ya hablaba sobre un empresario argentino que estaba coqueteando con el mundo de la farándula, imitando el modelo de carrera que tuvo Ricardo Fort. La nota no decía quién era este empresario, pero el dato es menor. Ya sabremos su nombre en algún momento y podremos desmenuzar sus andanzas en la tierra de la televisión.

La cuestión aquí es sobre lo que esa columna denominaba "el manual". Esto se refiere a los pasos que alguien tiene que dar para lograr insertarse en el mundo de la farándula y convertirse en un famoso. Por eso el ejemplo de Ricardo Fort, el más conocido de todos los mediáticos nuevos.

Hablar de un manual para esto es un acierto, hay que reconocerlo, aunque no contenga instrucciones aplicables a todo el mundo. Lógicamente es un manual que no existe como tal, pero que con astucia, cierta falta de escrúpulos, menos vergüenza aún y bastante ambición, muchos pueden armar en su cabeza. De algún modo rastros de ese manual inexistente se pueden encontrar en las carreras de buena cantidad de los famosos que circulan por la televisión argentina, desde Claudia Fernández hasta Wanda Nara o Ricardo García (gran personaje, si los hay). En esos tres casos hay notorias diferencias que no vale la pena repasar. Pero los tres cumplieron ciertos pasos, distintos entre sí, para llegar al punto en el que querían estar, es decir, para llegar a colocarse ante la platea o las cámaras de televisión y cobrar por ello. La suerte de cada uno dependerá de sus propias capacidades.

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