El nuevo poder económico y político

Mundo cambiante. Brasil, India y Turquía juegan fuerte Más de 1.000 millones de personas viven con apenas US$ 1.25 por día China financió refinerías en Nigeria por US$ 23.000 millones

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LONDRES | THE ECONOMIST

La perspectiva de los países en vías de desarrollo o lo que en otros tiempos se conoció como el Tercer Mundo, ha registrado profundos cambios. Varios países salieron de la pobreza y tienen fuerte presencia política y económica en el mundo.

Más temprano en el corriente año, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, declaró grandiosamente que "2009 vio el final que lo que se conoció como el Tercer Mundo", es decir, el final de un sector de la humanidad marcado y separado, que es pobre, dependiente de la ayuda y no importa demasiado. ¿Tiene razón?

Más allá de que el término en sí pasó de moda hace mucho tiempo, todavía parece un momento plausible para considerar la idea. Mientras el mundo rico sale a los tumbos de la recesión, Asia África y Latinoamérica aceleran y contribuyen más que nunca a la producción del mundo. Brasil y Turquía, dos países en rápido crecimiento ("Potencias del futuro", dice el Presidente de Irán), lograron un acuerdo, en mayo, que tuvo la intención de quebrar la trabazón en torno del programa nuclear de Irán. Si bien es mucho menos de lo que aparenta, el acuerdo igual fue un caso curioso de diplomacia de naciones emergentes.

Pero, al mismo tiempo, el banco que dirige Zoellick no corre el peligro de cerrar. La ayuda todavía fluye. El mes pasado, donantes de Occidente discutieron si resultó suficiente un incremento de casi US$ 14.000 millones de ayuda a África en los últimos cinco años. Más allá de cómo se le llame, la categoría todavía importa ("Tercer Mundo", después se convirtió en "países en vías de desarrollo" o en "países de menor desarrollo"). Importa en cuanto al comercio, a organizaciones no gubernamentales y a las Naciones Unidas. Por ejemplo, los países pobres son tratados de manera diferente bajo la convención marco de Naciones Unidas sobre el cambio climático, con menos compromisos en lo que respecta al corte de emisiones. La Unión Europea tiene un acuerdo especial de comercio y ayuda con 79 países pobres. El mundo todavía está dividido entre los que tienen y no tienen nada (aunque ahora, el grupo de los siete más ricos se amplió a 20). No debe sorprender que a muchas ONG les desagrade la afirmación que hizo Zoellick porque temen que aliente a los occidentales a ignorar la pobreza que existe en el mundo.

En un sentido, Zoellick tiene razón al decir que se terminó el Tercer Mundo, aunque sea 20 años tarde. Habitualmente, se piensa que el mundo pobre entra tercero después del primero, el Occidente capitalista y del segundo, el Este comunista. Debido a que el segundo hizo implosión en 1989, parece tardío poner a descansar el concepto nebuloso y a veces tóxico del Tercer Mundo.

El término Tercer Mundo, originalmente, no se refirió a la geopolítica. El primero que lo usó en su sentido moderno fue el demógrafo francés Alfred Sauvy, quien trazó un paralelo con el "tercer estado" (el pueblo) durante la Revolución Francesa. En 1952, Sauvy escribió que "este Tercer Mundo ignorado, explotado y despreciado, como el tercer estado, también quiere ser algo". Estaba parafraseando una afirmación de Emmanuel-Joseph Sieyes, un delegado a los Estados Generales de 1789, quien dijo que el tercer estado es todo, no tiene nada pero quiere ser algo. La característica destacada del Tercer Mundo es que quería poder económico y político.

Está obteniendo los dos. La terminología de la Guerra Fría implicó que los países del Tercer Mundo tenían lugar limitado para moverse de manera independiente. Se alineaban con un bando o eran triturados. Eso está cambiando. El analista de política exterior estadounidense, Walter Russell Mead, argumenta que Brasil y Turquía son dos países que estuvieron bajo el círculo de influencia de Estados Unidos, en los que nuevos líderes han desafiado a las elites nacionales de muchos años e intentan liberarse de la dependencia de Estados Unidos. En ambos casos, sus ambiciones son globales.

Los países en vías de desarrollo también se están convirtiendo en algo más: son motores de la economía mundial. El Banco Mundial indica que desde 2008, han contribuido a casi la mitad del crecimiento económico que se generó. En la década de los `80, representaban el 33.7% del ingreso global, según paridades de poder de compra. En el corriente año, su participación es del 43.4%.

DIFERENCIAS. Estas tendencias se han desarrollado durante mucho tiempo, pero el final de la gran recesión las ha acelerado de manera dramática. Los países más ricos no se han recuperado completamente: sus ingresos están por debajo de los niveles anteriores a la crisis. Sin embargo, en las naciones más pobres -especialmente en Asia, Medio Oriente y África- el ingreso ahora excede los niveles anteriores a la crisis por amplios márgenes.

Todo ha -o debió haber-cambiado las actitudes respecto de los países pobres. La denominación de Tercer Mundo, significó en otros tiempos pobre y dependiente. En las décadas de los `50 y `60, emergió una rama de la economía denominada "teoría de la dependencia"; una de sus voces más elocuentes, Fernando Henrique Cardoso, se convirtió en presidente de Brasil. Casi por definición, los países del Tercer Mundo eran fracasos económicos (los éxitos, como los tigres del este de Asia, eran considerados casos especiales). Los países del Tercer Mundo, con frecuencia, aplicaban políticas fiscales y monetarias irresponsables y, aun cuando crecían con rapidez, seguían dependiendo de los capitales y mercados de Occidente.

Una parte de esa imagen sigue siendo cierta. El mundo continúa siendo binario. Más de 1.000 millones de personas viven con US$ 1.25 o menos por día; son más que los que vivían con ese ingreso cuando se introdujo la denominación de Tercer Mundo. Muchos viven en países como Brasil e India, que parecen haber escapado del Tercer Mundo. Unos 60 países pequeños y pobres mantienen las características del Tercer Mundo: dependencia de la ayuda, corrupción y violencia.

Allison Evans, quien encabeza el Instituto de Desarrollo Exterior, un centro de estudios políticos, económicos y sociales en Gran Bretaña, argumenta que tiene más sentido referirse a la composición cambiante del Tercer Mundo, en lugar de hacer pronunciamientos categóricos sobre la totalidad del tema.

De cualquier manera, algunas generalizaciones todavía se justifican. La mayoría de los países en vías de desarrollo rechazó el populismo. Ahora, son las naciones ricas las que tienen enormes déficits presupuestales.

A esta altura, no es posible distinguir entre el primer y el tercer mundo solo sobre la base de la política económica.

Los mercados emergentes ya no son dependientes como antes de la ayuda que otorga Occidente.

China acordó en fecha reciente financiar refinerías de petróleo en Nigeria por un monto superior a los US$ 23.000 millones -casi el doble del total del incremento de la ayuda a África en cinco años. Los flujos privados hacia los países en desarrollo valen tres veces más que la ayuda oficial. Ngozi Okonjo-Iwela, quien fue ministro de Economía de Nigeria, estima que "es hora de que África se presente como el quinto BRIC (denominación creada por Jim O`Neill, de Goldman Sachs, para el grupo emergente integrado por Brasil, Rusia India y China), un destino atractivo para las inversiones y no sólo para la ayuda.

No resulta claro quién depende de quién. Las economías más pobres todavía dependen de los mercados de Occidente: su estancamiento a fines de 2008 lo mostró. Sin embargo, su recuperación revela que son más resistentes que antes, en parte, porque sus políticas económicas son mejores y en parte, debido a que tienen más comercio entre sí y se protegen unos a otros de lo peor de la recesión de las naciones ricas. El comercio entre países en desarrollo, y entre ellos y los BRIC, aumenta el doble que el comercio mundial.

Lo que resulta más llamativo es que, mientras el crecimiento se ha dirigido al Sur, la deuda se encaminó hacia el Norte. Es lo contrario a lo que ocurrió en las décadas de los `70 y `80, cuando los países pobres sumaron cuantiosas deudas. La deuda publica bruta crece en los países ricos, de alrededor del 75% del PIB a comienzos de la crisis en 2007 a un estimado de 110% para 2015, según el FMI. La deuda pública en los mercados emergentes está por debajo de 40% del PIB y no crece.

SITUACIÓN. Como consecuencia de todo esto, los miembros prudentes del Tercer Mundo se convierten en lugares más seguros para invertir que en los dispendiosos del primer mundo. La calificación de crédito de Brasil, Indonesia, Turquía y Perú fue mejorada este año, mientras las de Portugal, Irlanda, Grecia y España fue rebajada. Resulta llamativo que el rendimiento de los bonos a diez años es el mismo en Tailandia que en Estados Unidos. Amar Battacharya, quien encabeza el Grupo de los 24 (un cuerpo de países pobres) argumenta que el primer y tercer mundos dependen en igual medida el uno del otro, debido a que el gran y creciente aporte a la demanda global y altos retornos en los países más pobres es indispensable para los ricos en su intento por retornar al crecimiento y reducir la deuda.

En 1826, el ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, George Canning, hizo alarde de que él había "llamado a la existencia de un nuevo mundo para remediar el equilibrio del viejo". Ahora, el Tercer Mundo ha entrado en posesión de lo suyo para remediar los desequilibrios del viejo mundo. Canning y otros ayudaron a transformar la arquitectura diplomática de Europa después de Napoleón. Mucho menos se ha hecho -en las instituciones financieras internacionales, en los esquemas de otorgamiento de ayuda y en los hábitos diplomáticos- para reflejar la realidad del final del Tercer Mundo.

Las cifras

4,8% Es el crecimiento económico que el FMI estima para Latinoamérica en el corriente año. En 2011, estima que se situará en el 4%.

5,7% La evaluación del FMI indica esa estimación de crecimiento para Uruguay en el corriente año. El pronóstico para 2011 es de 3,9%.

Tipo de cambio flexible y política monetaria creíble

POSITIVO: El director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, destacó que Latinoamérica manejó bien la crisis económica internacional, mediante la aplicación de políticas adecuadas y porque los países no cometieron los mismos errores de las naciones industrializadas de incurrir en alto gasto financiado por endeudamiento ni usaron ingeniería financiera compleja que magnificara el riesgo.

BENEFICIOSO: Tipos de cambio flexibles, reservas internacionales significativas y políticas monetarias más creíbles que antes, fueron mencionados por Strauss-Kahn como elementos que mejoraron la situación de la región.

DUDAS: Si bien el FMI mejoró su pronóstico de crecimiento para la economía mundial de 4,2% a 4,6% para el corriente año, advirtió que el resultado final dependerá de la manera como Europa aborde sus problemas financieros y fiscales, los países desarrollados logren la consolidación fiscal y los países emergentes reequilibren sus economías.

ESTRATEGIA: Como parte de su consolidación en el mundo, Brasil tiene uno de sus objetivos en África, donde ha invertido US$ 10.000 millones, desde 2003. Asimismo, instala una estación estatal de televisión que transmitirá a naciones de dicho continente.

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