Hugo García Robles
El último sábado de cada mes el Museo Nacional de Artes Visuales abre sus puertas para que ingrese el tango. Mario Sagradini, su director, ha tenido la sensata idea de prestar su apoyo al Centro Cultural Piazzolla y al grupo Tertulia Ciudadana, organizadores de esos encuentros que coordina Fernando Rossi. El pasado sábado 3, cambio de fecha originado por el Mundial de Sudáfrica, un panel integrado por Boris Puga, Cuque Sclavo, Heberth Trías y Ramón González acompañó con intervenciones desde muy distintos ángulos la trayectoria de Osvaldo Pugliese, alternando con proyección de videos que mostraban al maestro y su orquesta en su actuación en el Teatro Colón.
El ciclo abre una importante brecha en la permanente confusión que otorga a las expresiones amparadas en el Carnaval, como la murga y el llamado candombe, el exclusivo predominio en el reino de las músicas populares uruguayas. El tango es rioplatense y a pesar del peso cuantitativo de Buenos Aires, el aporte uruguayo es valioso y significativo, de manera que esta asociación del Museo Nacional de Artes visuales con nuestra música ciudadana es bienvenida.
En cuanto a la jornada del citado sábado 3 de julio, merece la pena subrayar el interés de las intervenciones de Boris Puga, preciso y documentado, que abordó distintos aspectos de la trayectoria de Pugliese, lamentando que buena parte de ella haya pasado sin que registros grabados la conserven, por ejemplo, las interpretaciones que hizo junto con Arolas, en un dúo de piano y bandoneón. Esta circunstancia infeliz priva a la historia del tango de documentos que iluminarían, evidentemente, la evolución de los estilos y el juego de las influencias que entretejen su curso histórico.
Los otros miembros del panel abordaron otras aristas del maestro y se habló, por supuesto, de su marcación rítmica que se explicita de manera frontal en el tango La yumba. Finalmente, las imágenes de los videos proyectados permitieron escuchar una vez más el espléndido sonido de la orquesta de Pugliese y la interpretación del tango Recuerdo, del propio Pugliese, una de las obras mayores del género y Chiqué de Brignoli, otra perla de la corona tanguera, ambos con sus memorables variaciones en el bandoneón.