Estados Unidos celebra hoy un nuevo aniversario de su declaración de independencia, aquel formidable documento en donde se proclamaron por vez primera los principios básicos de la democracia.
En Filadelfia, el 4 de julio de 1776, en medio de la lucha de los patriotas estadounidenses para liberarse del dominio de la corona británica, esa declaración sentó las bases de la nueva nación que se constituía a partir de las trece colonias de la costa atlántica de América del Norte.
Firmantes de la declaración fueron Thomas Jefferson, Benjamín Franklin y John Adams, pero no hay duda que quien más incidió en su redacción fue el primero, talento tan múltiple como brillante, de honda influencia en la política estadounidense. Fue Jefferson quien introdujo los conceptos de "libertad, igualdad y fraternidad" que luego inspirarían la revolución francesa. Y fue también quien definió como objetivo del Estado el asegurarle a los ciudadanos "la búsqueda de la felicidad". Aquella declaración de Filadelfia, formulada "en el nombre y con el poder pleno del buen pueblo de estas colonias", contenía la idea de la soberanía popular encarnada por los representantes reunidos en un congreso.
Por aquel acto, el poder de la monarquía fue sustituido por la voluntad del pueblo.
Está probada la influencia que este documento ejerció sobre las colonias españolas en América que por ese entonces ya soñaban con su independencia. En el caso de Uruguay, inspiraron en parte las Instrucciones del Año XIII de José Artigas y consolidaron el pensamiento liberal de nuestro prócer. Por todo ello, el 4 de julio no es sólo el aniversario del nacimiento de una nación sino un hito en la historia de la democracia.