FEDERICO CASTILLO
El MSP planea estimular la radicación de médicos en el interior del país a través de incentivos económicos y acceso a vivienda. En FEMI advierten que los profesionales que se instalen no deben quedar "aislados". Faltan pediatras y cirujanos.
La idea fue planteada desde el primer día que Daniel Olesker asumió como ministro de Salud Pública y cada vez cobra más fuerza porque existe una real necesidad de radicar más médicos en el interior del país, donde faltan especialistas como pediatras, cirujanos y anestesistas, entre otros.
Desde Ministerio de Salud Pública (MSP) ya se esbozan iniciativas para disimular estas carencias y de hecho algunas de ellas están siendo discutidas actualmente en el Consejo de Salarios.
Olesker dejó claro que tiene que haber "estímulos económicos importantes" para los profesionales que se vayan a instalar en el interior del país.
"No hay otro mecanismo", aseguró, y aunque no precisó de cuánto sería ese plus, agregó que los delegados del MSP están proponiendo que existan incentivos económicos en las negociaciones con el sector mutual. Lo mismo se está planteando en el directorio de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) para el caso de los hospitales públicos, afirmó el ministro.
"Se está pensando que haya estímulos para esa radicación del médico en el interior, que a veces pueden ser económicos en el valor salarial y otras pueden ser en el acceso a alguna clase de servicios o a viviendas", señaló el ministro de Salud en el programa Quién es Quién de Diamante FM.
Olesker destacó la importancia de generar acceso a viviendas para los médicos "porque lo que se quiere estimular es la radicación, porque el médico que va y viene no nos parece que sea un método. Yo quiero que se radique. Se le puede dar la casa", dijo.
El jerarca resaltó que Uruguay tiene un medio rural que si bien es "pequeño", y no constituye un "problema como en Bolivia o Paraguay", es "muy disperso" y entonces se debe pensar en médicos que cubran varios lugares a la vez, sobre todo en esas pequeñas localidades de 500 o 700 personas.
Por otra parte, el ministro también planteó la posibilidad de que los médicos puedan hacer sus postgrados (residencias) en el interior.
Olesker dijo tener una "evaluación positiva de los médicos residentes" y reconoció que tienen un "nivel salarial bajo" y la radicación en el interior sería una forma de aumentar sus ingresos.
La Federación Médica del Interior (FEMI) ya ha planteado una iniciativa similar a la Facultad de Medicina y a la Escuela de Graduados y puso a disposición sus instituciones mutuales para concretar ese plan.
El presidente de FEMI, Edgardo Mier, dijo a El País que el gremio realizó un relevamiento de todos los docentes que están diseminados en el país, para empezar a transitar el camino de la formación de sus propios recursos humanos, tanto médicos como no médicos.
Mier dijo que para eso se puede usar la estructura tanto pública como privada que hay en el interior.
Olesker sabe que tiene que el apoyo de FEMI para que se hagan estas residencias en el interior y está muy afín a instrumentar ese plan.
En ASSE también descansa hace varios meses un proyecto para lograr que haya residencias en el interior.
Por otra parte, Olesker no descartó que, para la carrera de los médicos que se desempeñan en el área pública, hacer la residencia en el interior "signifique un puntaje diferencial en su legajo".
"En general tenemos buena opinión de algo que está siempre pendiente que es la descentralización", opinó el directivo de FEMI, Carlos Cardoso, sobre los planes del gobierno.
Pero en diálogo con El País, Cardoso advirtió que esto llevará su tiempo y planificación y dijo que "no se puede admitir que haya radicación de médicos descontextualizados de los servicios asistenciales", pues, argumentó, los médicos "tienen la obligación de mantener sus conocimientos, de estar actualizados de los cambios, que se producen a gran velocidad". Subrayó que no se puede hablar de estímulos para la radicación de profesionales en centros alejados, si estos médicos no están integrados a los servicios de las instituciones mutuales, por ejemplo.
Con eso quiere decir que el médico no debe quedar "aislado", sobre todo en el medio rural, y debe tener acceso a las instituciones de las capitales departamentales donde existen sistemas de actualización de conocimiento y capacitación.
Para Cardoso esto permite, en primera instancia, ofrecer un servicio adecuado para el paciente, y además "asegurarle al médico que no se convierta, para decirlo en términos coloquiales, en un `brujo` en unos años". Entonces, explicó, se sede conformar un sistema de trabajo y un soporte para que el médico no quede, ni se sienta, aislado.
"No podemos solicitarle a una persona que esté en un lugar pequeño, de 1.500 habitantes -donde es absolutamente necesario que haya un médico- que se quede aislado para siempre allí", dijo.
"Tiene que estar inmerso en un sistema donde desarrolle actividades asistenciales, pero también pueda hacer tareas de investigación y pueda ir a lugares donde se actualice sus conocimientos".
El tema de la formación continua de los médicos ha sido reivindicado con mucho entusiasmo por parte del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) que en muchas de sus plataformas gremiales exigen que esto esté contemplado y regulado dentro del horario de trabajo.
Carencias. En la salud privada del interior del país trabajan unos 2.800 médicos, que están instalados en las respectivas ciudades o pueblos, y hay algo más de 100 médicos que viajan desde Montevideo a cumplir distintas funciones en los sanatorios.
Cardoso enfatizó que el déficit de recursos humanos en los servicios de salud del interior se puede advertir en "muchas áreas" de la medicina. "Pero sin que sea una más importante que la otra, se puede decir que hay carencias en las especialidades quirúrgicas, anestesia, cirugía vascular, medicina intensiva de adultos y de niños, en pediatría, administración hospitalaria", enumeró.
Dijo que estas son las especialidades que tienen más urgencia para cubrir y el asunto a resolver es que hay, por ahora, cierto desinterés de los médicos en llenar esas vacantes.
El año pasado en Rocha se solicitó un cargo para pediatra que nadie respondió por un período de año y medio. Incluso las autoridades del MSP se comunicaron con 132 pediatras para ofrecer ese cargo que ninguno aceptó. Ni siquiera la Cátedra de Pediatría pudo acercar una solución.
En abril del año pasado quedó en evidencia la escasez de especialistas en un hospital público de Rivera que tenía en lista de espera a unas 1.000 pacientes que aguardaban una intervención quirúrgica.
En ese momento, ASSE tuvo que conformar, de urgencia, un grupo de anestesistas y urólogos para que concurran hasta la ciudad fronteriza a tratar de disminuir la extensa lista de intervenciones quirúrgicas de coordinación.
El 50% de médicos a punto del retiro
El año pasado la Federación Médica del Interior (FEMI) hizo una encuesta nacional sobre las necesidades de medicina general y especialidades en las ciudades del interior de Uruguay.
Allí, además de analizar estas cuestiones, se puso el foco sobre las edades de retiro de los médicos y se planteó la incertidumbre sobre cómo se va concretar el necesario recambio generacional, que se advierte inminente.
Según el directivo de FEMI, Carlos Cardoso, el promedio de edad de los médicos que hoy trabajan en las instituciones mutuales del interior es de 52 años, y en consecuencia estimó que "en los próximos 12 años como mínimo se va a tener que generar un recambio del 50% de los 2.800 médicos que actualmente están en relación de dependencia en FEMI".
Cardoso explicó que en Uruguay los médicos se reciben como especialistas, por lo general, después de los 32 años y su tiempo promedio de trabajo es de 30 años. "Y en los estatutos de las instituciones del interior existe una edad de retiro obligatoria por lo que podemos suponer a ciencia cierta que dentro de poco se debe reponer a la mitad de los médicos especialistas", argumentó el dirigente de FEMI, que se mostró preocupado porque "desde la Facultad no están saliendo la cantidad de recursos humanos suficientes".