La ciudad de Madrid colapsó esta semana por un paro de los trabajadores del metro que están en contra de la reducción de 5% de su salario, una de las medidas anunciadas por el Gobierno para reducir el déficit. La huelga fue total el martes y el miércoles, pero el jueves y viernes los empleados se aseguraron de que funcionara al menos el 50% de los servicios, después de un llamado del presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que reclamó que, si bien los trabajadores del transporte tenían derecho a manifestarse, también los operarios de otras áreas tenían derecho a ir trabajar. Además, las autoridades aplicaron medidas disciplinarias contra unos 200 empleados que no respetaron los servicios mínimos del miércoles y jueves, pero aún así, la situación generó numerosos atascos sobre las calles, colapsando la red de ómnibus (que incluyó servicios adicionales) y vehículos particulares.