RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
"Tener cerca a 300 o más reclusos es menos grave que tener un vertedero en la zona", opinó un vecino de Cerro Carancho donde construyen la nueva cárcel de Rivera. El recinto estará pronto antes de fin de año.
Recordó que en ese predio la Intendencia pretendía instalar el basurero municipal, iniciativa que fue evitada por los vecinos a través de la Justicia.
La localidad de Cerro Carancho está a pocos kilómetros del centro de la ciudad de Rivera.
La habilitación de la nueva cárcel departamental genera importantes cambios en el paisaje y también en la realidad cotidiana de los vecinos que están radicados en el entorno, todos ellos dueños de pequeñas fracciones. Durante la ejecución de la obra, algunos vecinos sacaron partido vendiendo alimentos a los obreros. Muchos estiman que ese negocio se va a multiplicar en el futuro, lo que genera expectativa.
La construcción de la cárcel generó trabajo para muchos vecinos, además de los empleos indirectos que se crearon por la compra de diversos materiales de construcción.
En la etapa de mayor ocupación fueron 180 obreros, ahora son 130 personas trabajando en la construcción. En este momento están reconvirtiendo carpinteros y herreros para tareas de albañilería, quienes no están dispuestos a cumplir esa labor abandonan la empresa.
Quien recorre el sinuoso camino hacia el Sur, que parte desde el kilómetro 1 -junto a la barrera sanitaria- , podrá observar cómo el paisaje ha cambiado drásticamente con la construcción del amplio edificio, que en pocos meses más albergará a presos de Rivera, Tacuarembó, Artigas, y seguramente de otros departamentos.
Este camino, que culmina frente a la entrada a Lagos del Norte (kilómetro 8), era utilizado por el maestro de la escuela 12 de Extramuros y por los pocos vecinos que residen en la zona. A raíz de la obra aumentó la circulación por allí. A diario hay un intenso movimiento y en el futuro será aun más intenso, ya sea por los móviles policiales que irán al penal, como por el tránsito de los vehículos de los funcionarios que realicen allí guardias y de los propios familiares de los reclusos.
EN OCTUBRE. Gonzalo García, el ingeniero que tiene a su cargo la construcción de la cárcel, adelantó que a fines de octubre estarían concluyendo la obra. Legalmente la empresa tiene plazo hasta febrero pero, todo parece indicar, que antes de esa fecha habrán culminado con todos los trabajos.
Con relación al estado del camino, García estableció que "la Intendencia tendrá que adecuarlo, hoy es transitable a baja velocidad", pero advirtió que "en algunos lugares las piedras están visibles". En tanto, al Este del penal, en el tramo que une con la entrada a Lagos del Norte deberán encontrar una solución, ya que cuando llueve mucho se inunda y corta la arteria en un tramo de 200 a 300 metros a partir de una alcantarilla.
García realizó un pormenorizado relevamiento de la obra del recinto carcelario y su entorno, anotando que "UTE elaboró el proyecto, y ya habilitó una línea de 15.000 voltios, ahora tendrán que instalar una subestación y poca cosa más".
Respecto a la evacuación de las aguas servidas que genere el centro de detención señaló que se depurarán en diversas piletas, que ya han sido construidas, restando "el colector que da a la cañada, tal como lo dispuso la Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente)".
En tanto, la Intendencia comenzó a efectuar un control de calidad del agua del arroyo cercano, de forma tal de tener valores de contaminación previos a la habilitación del centro de reclusión.