Los periodistas del canal de televisión venezolano Globovisión denuncian las acciones judiciales emprendidas por el gobierno del presidente Chávez contra los directivos de la empresa, sosteniendo que su objetivo es eliminar a uno de los órganos de prensa más críticos.
El gobierno venezolano parecería utilizar el marco legal (un medio legítimo) para conseguir el objetivo ilegítimo de cerrar las emisoras de radio y de televisión que no son de su agrado. Todo ello en nombre de la "democratización del espectro radioeléctrico". Invocando la democracia, se amordaza la libertad de opinión (y de criticar al gobierno), que es uno de los fundamentos de la democracia. En nombre de la democracia se destruye la democracia.
En su informe sobre "Democracia y derechos humanos en Venezuela", la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, reiteró que "la facultad para asignar concesiones, licencias o permisos para el uso del espectro radioeléctrico, no debe convertirse en un mecanismo de censura indirecta o de discriminación en razón de la línea editorial, ni en un obstáculo desproporcionado al ejercicio del derecho a la libertad de expresión". El año pasado, el gobierno de ese país suspendió 34 emisoras y canales de televisión. Ahora ha fijado la mira en Globovisión. Esas presiones tienen lugar en un momento crítico para Chávez.
El próximo 26 de septiembre tendrán lugar las elecciones legislativas nacionales para renovar a la totalidad de los miembros de la Asamblea Nacional y el panorama político no es muy propicio para Chávez.
Además, el resultado de esta consulta seguramente tendrá mucha importancia para las próximas elecciones presidenciales, en el año 2012.