Silencio sepulcral

Este mes fue pródigo en materia de reivindicación de los Derechos Humanos. Tuvimos otro "nunca más" el 19 de junio con el que el presidente Mujica quiso hacerle una especie de homenaje más que a Artigas a Tabaré Vázquez -en el Frente Amplio estas mimetizaciones son habituales- conmemorando seguramente aquél intento del ex Presidente de jerarquizar una fecha patria en detrimento de las demás que registra el glorioso calendario nacional. Sucede que el espíritu refundacional de estos gobiernos que buscan ante todo el calor popular (populistas en el cabal sentido de la expresión) los lleva a considerarse colonizadores de la patria.

Vázquez fracasó en aquella oportunidad. No le fue casi nadie, ni siquiera los dirigentes de la coalición. Y de inmediato, ofuscado, anunció por primera vez que no aceptaría la reelección, con todas sus consecuencias para la armonía del Frente. Las relaciones entre Mujica y Vázquez tuvieron sus bemoles -algunos muy recordados de subida entonación- pero el ahora Presidente, que no recordamos hubiera respondido a aquella convocatoria, rindió tributo de homenaje a su antecesor, tratando de jerarquizar la intención a pesar del fracaso.

En la sesión del Senado del 15 de junio, el Dr. Sergio Abreu, en la media hora previa, refirió a dos episodios de ocurrencia reciente que dieron relevancia al respeto de los Derechos Humanos en el ámbito internacional.

El primero de ellos fue la intervención de la Iglesia Católica en Cuba, que a través de su Cardenal y de la visita a Cuba del Canciller del Vaticano, logró la liberación de uno de los presos de conciencia en el estado lamentable que todos pudimos ver por televisión, un cuadripléjico que había perdido cuarenta y siete kilos en una mazmorra. Y también esa gestión trajo como consecuencia el traslado -no ya la liberación- de doce presos también de conciencia a lugares cercanos a la residencia de sus familias para poder recibirlas. Destacar el acontecimiento no implica -puntualizó el Senador- posicionamiento ni político ni ideológico, porque son notorios los sufrimientos y limitaciones que Cuba tuvo y tiene frente a un bloqueo que todos condenamos, pero que no podemos relacionar de modo alguno con lo que es la libertad, la libertad de expresión, y la democracia.

Ya un grupo de uruguayos denominados "intelectuales " de izquierda entre los cuales el historiador Gerardo Caetano, reclamó hace poco tiempo no callar ante las repugnantes atrocidades del gobierno cubano, poniéndose de lado de quienes sin más armas que su cuerpo -fue el caso de Zapata, asesinado por la pasividad ante una huelga de hambre- reclaman legítimamente sus derechos. Las ideas se discuten y se combaten, pero no se encarcelan. Y las ideas y los hombres nuevos son los que deben hacer avanzar la historia. A esos, se les llama "reaccionarios".

En segundo término, el senador Abreu aludió a la liberación de tres de los presos por la FARC de los diecinueve que torturan privándolos de la libertad de una lista de los denominados "canjeables". Son personas que han estado por años en la selva por el solo pecado de no coincidir con quienes actúan, no en nombre de una revolución, sino de una terrorífica sociedad entre el narcotráfico y el terrorismo, con la excusa que luchan por ideas.

El silencio en la Cámara de Senadores, en la bancada del oficialismo, fue sepulcral. Saben y les consta la magnitud de estas agresiones a los Derechos Humanos, de lo que se sienten los campeones. Cuando se les recuerda estos episodios callan. Algunos indiferentes, otros avergonzados. Hizo bien Abreu en dejar constancia que no iba a pedir una declaración del Senado ¿Para qué, si las mayorías regimentadas tienen la cancha flechada en beneficio de dictaduras que van de Stalin a Fidel Castro, cuando no pocos integrantes de esas mayorías se alzaron contra las Instituciones por las armas.

Es lógico que callen. Al fin y al cabo… ¿qué van a decir?

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