Colombia, a partir de las elecciones realizadas el pasado domingo, cuenta con un nuevo presidente que asumirá el 7 de agosto y ejercerá la primera magistratura hasta el 2014. Juan Manuel Santos, candidato conservador, que hizo su campaña con el apoyo del actual presidente Alvaro Uribe, fue elegido con el 69,05% de los votos emitidos en esta segunda vuelta de las elecciones. Su rival, Antanas Mockus, del Partido Verde, logró apenas el 27,52% de los votos y le honra haber sido de los primeros en felicitar a Santos.
El resultado electoral es elocuente respecto del sentir popular. Es evidente que la política democrática trazada por Uribe y que seguramente continuará Santos, afortunadamente cuenta con abrumador apoyo en la población, la cual, sin embargo, con buen criterio no le abrió el paso a la re-reelección.Esa población, que es testigo de los desplantes de vecinos autoritarios y continuistas como el venezolano Chávez y también sufre los ataques indiscriminados de los terroristas del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Dichos grupos guerrilleros no dan tregua a la democracia y ni siquiera la dieron durante la jornada de votación, cuando concretaron ataques que provocaron la muerte de varios policías y militares. Ataques tal vez previstos por la población, ya que quizás por cautela, más de la mitad de los ciudadanos habilitados, no se dirigió a las urnas. Es así que el electorado colombiano ha dado una nueva muestra de madurez y corresponde desearle a su patria un destino venturoso, liberándose del flagelo de la guerrilla marxista, dentro del marco de la Constitución y las leyes. Un marcado contraste con la maltrecha democracia venezolana bajo el imperio chavista.