El cantante y compositor Ozzy Osbourne, un "irrompible" que devino mito del rock, lanzará un nuevo disco, Scream, que ya ha recibido la bendición de buena parte de la crítica, con una banda más que solvente: Gus G (guitarra), Adam Wakeman (el hijo del mítico Rick Wakeman, en teclados), Rob Nicholson (bajo) y Tommy Clufetos (batería).
Y casi simultáneamente a la salida de las primeras reseñas, el nombre (y el cuerpo) del ex líder de Black Sabbath se convirtió en noticia para las revistas científicas. Tal como informaron varios medios del hemisferio boreal, el músico de 61 años será parte de un grupo selecto de personas a los que la ciencia estudiará sus mapas genéticos.
En su caso particular, el interés es conocer más sobre su ADN y las cualidades que le han permitido resistir tantos años de abusos con el alcohol y las drogas, y seguir lo más campante.
Un caso poco frecuente en el mundo, pero que tiene en el rock varios ejemplos de la misma talla de Ozzy, como los también inagotables Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, e Iggy Pop.