DIEGO FISCHER
Un caleidoscopio es un instrumento a través del cual podemos ver muchos colores. Allí están los colores de la tristeza y también los de la esperanza y la alegría. Hace 15 años yo era productor ejecutivo del programa Caleidoscopio que conducía diariamente María Inés Obaldía en Canal 10. Allí a los invitados se les obsequiaba uno de estos cilindros para que ellos vieran o imaginaran los colores y formas que más le gustaran. Por esa misma época a mi madre se le agravó una enfermedad medular crónica que padecía con silenciosa dignidad hacía más de siete años. Era atendida por la doctora Martha Nesse y su excepcional equipo en la Unidad Hematólogica de Impasa. La última etapa de la enfermedad se prolongó por algo más de cuatro años, con buena calidad de vida. El promedio de sobrevida -entonces- era de dos años y ella convivió con la enfermedad durante 11 años. Sin dudas fueron determinantes: la atención que le proporcionaba la doctora Nesse y su equipo y la fuerza y las ganas de vivir que tenía mi madre.
La etapa final transcurrió entre 1998 y el 2002. Años muy difíciles para el Uruguay. Fueron tiempos en que las mutualistas empezaron a retacear medicaciones y tratamientos. Algo que puede resultar letal para cualquier persona y particularmente para aquellas que padecen enfermedades hematológicas. Pero la doctora Nesse peleaba por todos y cada uno de sus pacientes y logró que los medicamentos que prescribía siguieran siendo suministrados.
Esto es solamente una pequeña prueba de la entrega de esta mujer de sonrisa escasa y de talento y humanidad infinitas. Era y sigue siendo secundada por profesionales formados a su imagen y semejanza: la doctora Cecilia Guillermo y el doctor Hugo Inzaurralde, entre otros, Y un equipo de enfermería extraordinario cuyos nombres y rostros tengo muy presentes: Sonia, Nara y las dos Anas, la del turno de la tarde y la de la noche. No puedo dejar de mencionar a Julia, la señora que llevaba a los internados la comida. Un día llegué a la Unidad Hematológica con un caleidoscopio en la mano.
Recuerdo que se lo entregué a Sonia, la enfermera y que ella al agradecerme me dijo: "para ver los mejores colores". Así es, ustedes que tanto hacen para que los enfermos también los vean, le contesté.
El recuerdo viene a cuento porque la Unidad de Hematología cumple hoy sus primeros 15 años. Lo va a celebrar con una reunión de pacientes y familiares en el Club de Pesca Ramírez. Mi madre ya no está en este mundo y Caleidoscopio no se emite más; pero la doctora Nesse y su equipo siguen apostando a los mejores colores, los de la vida.