LAVALLEJA | FERNANDO BONHOMME
El hecho comenzó en una celda donde había alojados 17 reclusos, quienes llamaron al oficial de guardia simulando que uno de ellos se había desvanecido. Al abrir la celda, la policía se percato que todo era una simulacro para tomar a un efectivo de rehén pudiendo cerrar inmediatamente y evitar la treta de los presos.
Tras el fallido intento los reclusos comenzaron a prender fuego frazadas, colchones y algunos objetos personales arrojándolos al pasillo, lo que motivo la presencia de personal de bomberos.
Además destruyeron algunas camas y con madera de la mismas y fragmentos de hierro rompieron una ventana que comunicaba a otra celda, donde se unieron otros reclusos a la revuelta.
Dada la magnitud de los hechos, y para establecer un perímetro de seguridad fue necesario cerrar toda la manzana donde funciona la cárcel frente a la Plaza Libertad y solicitar apoyo de un cuerpo de la Guardia Metropolitana ya que según expreso el Jefe de Policía Luis Martinelli, la construcción de la cárcel, de hace mas de 80 años "no fue pensada apara delincuentes con este tipo de conducta" y la distribución de los pabellones, "dificulta el accionar de la policía" en este tipo de situaciones, poniendo en riesgo también al resto de la población carcelaria.
Luego de varias horas los reclusos se calmaron y el motín fue controlado sin que hubiera heridos. Tampoco hubo lesionados en filas policiales.
De acuerdo a las apreciaciones de Martinelli el hecho se produjo como consecuencia de los motines de Rocha y Mercedes, donde a través de los medios de prensa, los presos se enteran de los sucesos y tratan de imitar, como un "efecto expansivo".
Si bien en la tarde anterior hubo una requisa de rutina donde se incautaron 20 cortes de distinto tipo y medida, el argumento que esgrimían los insurrectos era que "querían hablar con la prensa, son temas domésticos que los tenemos asumidos y los revoltosos son siempre los mismos.", dijo el jefe de Policía.
Los protagonistas del incidente son todos delincuentes con profusos antecedentes oriundos de Minas, donde figura uno que por pedido de la familia y tratándose de un paciente diabético insulino dependiente, hace un mes fue trasladado del COMCAR a la ciudad.
El traslado de los presos fue realizado con el apoyo de la Guardia Metropolitana y no se prevé, en primera instancia, que los mismos vuelvan a ser realojados en la cárcel minuana.
Lavalleja es el segundo departamento con mayor índice de hacinamiento carcelario. Hoy posee una población de 107 hombres y 10 mujeres.