FEDERICO CASTILLO
El Sindicato Médico advierte un clima de creciente "intolerancia" entre médicos y funcionarios y pretende generar ámbitos de discusión para evitar agresiones y pedir más "responsabilidad" en las acciones gremiales que se hacen en la salud.
La fuerte discusión entre un médico y un funcionario ocurrida el viernes en el Hospital Italiano por la no admisión de un paciente a internación es otra perla que se suma al collar de encontronazos entre ambas partes a causa de algunas acciones gremiales y sus difusos límites en el ámbito sanitario.
Desde el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) se advierte que la relación parece cada vez más tensa y buscan frenar el problema.
"Lo que queremos tratar de evitar son las agresiones de los funcionarios a los profesionales de la salud. No podemos aceptar que exista una agresión verbal ni un intento de agresión hacia un colega ni hacia un usuario o mismo hacia un funcionario", señaló a El País el presidente del SMU, Julio Trostchansky, y enfatizó: "Nosotros estamos advirtiendo ese clima de intolerancia que se ha generado en muchos conflictos".
Trostchansky dijo que "por supuesto" entiende y acompaña las reivindicaciones sobre la conservación de los puestos de trabajo y el "nerviosismo" que eso genera, "pero no estamos de acuerdo con esas situaciones de agresión hacia compañeros de trabajo que se están generando".
"Inconciencia". El presidente del SMU criticó particularmente que "muchas veces se entra en la agresión a quienes quieren realizar su tarea". Un reciente ejemplo de este tipo de casos es el de la emergencia del Hospital de Clínicas, el año pasado, cuando una médica residente tuvo un fuerte entredicho con una funcionaria que aduciendo medidas gremiales impidió que un paciente aguardara su turno sentado en la silla que la profesional le había conseguido.
"Lo venimos repitiendo desde hace mucho tiempo y sin querer tener injerencia en lo que son los procedimientos gremiales de otros sindicatos. Desde hace tiempo vemos que la salud no hay una conciencia de hasta dónde pueden ser llevadas las medidas. Y ese es un elemento que hay que tener en cuenta", destacó Trostchansky.
El dirigente gremial recordó el conflicto que mantuvieron los funcionarios del Casmu, que hasta ameritó una denuncia penal por parte de la mutualista a unos 60 trabajadores.
La denuncia fue por "omisión de asistencia" al abandonar sus puestos de trabajo en diversas áreas, como el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI).
Luego de un largo proceso judicial, el caso fue archivado pues el juez entendió que pese a la medida, nunca se afectó la atención a los pacientes internados.
El experto en derecho médico Gabriel Adriasola aseguró a El País que ese es el límite que las medidas gremiales en la salud no deben cruzar: la omisión de asistencia, algo que incluso puede derivar en homicidio si por esas acciones luego sobreviene la muerte del paciente (ver nota parte).
Trostchansky insistió en que todos los gremios tienen derecho a realizar la detención de actividades, "pero cuando uno se desempeña en el área de la salud tiene que saber que tiene de por sí ciertas acciones restringidas", destacó.
"Eso nosotros lo tenemos claro y de hecho nuestros instructivos de restricción de actividades consagran esos principios porque hay áreas que se mantienen funcionando siempre, y por lo tanto nunca se deja de atender a quien tiene que ser atendido. Eso en la salud no es así para todos, no se tiene conciencia de esas restricciones cuando hay una toma de medidas", criticó.
El secretario general de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), Jorge Bermúdez, destacó por su parte que las medidas que hacen los funcionarios siempre tienen en cuenta que no se perjudique la atención del usuario. Sobre el caso puntual denunciado por el SMU en el Hospital Italiano, Bermúdez dijo no estar al tanto de lo que ocurrió.
Trostchansky aseguró que el gremio médico tiene interés en generar los ámbitos de discusión con los funcionarios de la salud para ponerle fin a esta situación.
Por otra parte, ayer los médicos se reunieron con sus colegas que son legisladores con agenda abierta. Se planteó el cambio de condiciones en el trabajo médico.
Mujica dijo que seguirá "de cerca" la situación de Hospital Italiano
La situación por la que atraviesan los funcionarios del Hospital Italiano llegó hasta el presidente José Mujica, quien ayer aseguró que se encargará personalmente de seguir el tema para que llegue a buen puerto.
El presidente de la Asociación de Funcionarios del Hospital Italiano, Federico Agosto, destacó que se encontró "muy buena receptividad del presidente hacia el problema del Italiano" y se comprometió a "ahondar en los caminos para encontrar una solución". El centro asistencial está al borde de la quiebra y tiene varias deudas con sus funcionarios, que están ocupando sus instalaciones y cortando el ingreso de nuevos pacientes. "La propuesta nuestra es la intervención del Poder Ejecutivo -a través del MSP- para destrabar esta situación", dijo Agosto. Los funcionarios pidieron que mientras se decide quién hará el gerenciamiento de la institución, el MSP se haga cargo de la gestión.
Las cifras
37 son los pacientes que están internados en el Hospital Italiano, que se mantiene ocupado y con restricción de nuevos ingresos.
369 millones de pesos adeuda el Hospital Italiano a distintos acreedores, entre ellos a varios organismos públicos.
Tres preguntas a Gabriel Adriasola. Experto en Derecho Médico
1
¿Cuáles son los límites que tienen las acciones gremiales que se dan en el marco de un conflicto en la salud?
El derecho de ocupación o de huelga no puede poner en riesgo la vida humana. Ese es un elemento principal. Hay una teoría que se llama "ponderación de intereses", y la vida humana está por encima del derecho de huelga. Hay un conflicto de intereses que debe resolverse en beneficio del interés principal, que es indudablemente la vida humana. La medida gremial no debe perjudicar jamás la asistencia de un paciente con riesgo de vida.
2
¿En qué casos las acciones gremiales pueden ser merecedoras de una denuncia penal y llegar a configurar un delito?
La pregunta que uno debe hacerse es: ¿cómo se puede poner en riesgo la vida humana en el contexto de un conflicto sanitario? Bueno, por ejemplo, mediante la figura de la omisión de asistencia; es decir, si yo rechazo a un paciente en riesgo estoy cometiendo el delito de omisión de asistencia.
Y, además, si lo rechazo y luego sobreviene la muerte, no es de descartar la configuración de un delito de homicidio.
3
Cada gremio tiene un instructivo de paro; ¿cuáles son las medidas incluidas ahí que se pueden realizar en el marco de un conflicto en la salud?
Ningún instructivo puede sobreponerse a lo que dice el Código Penal. Una cosa es que por una medida gremial no se pueda hacer una operación coordinada, que puede esperar uno o dos meses. Otra cosa es no atender una urgencia o una emergencia; ahí es donde entra a tallar la colisión de intereses, siempre que haya riesgo de vida: tampoco es que se vaya a la urgencia con un resfriado. La medida gremial no puede sobreponerse al interés de la vida humana.
Gremio no tiene único protocolo
No hay un protocolo único para los funcionarios de la salud en el marco de un conflicto. El instructivo de paro se debe adaptar a cada uno de los centros asistenciales, porque no es el mismo funcionamiento el del Hospital Maciel que el del Pereira Rossell, por ejemplo.
Lo concreto es que las medidas de los funcionarios jamás deben caer en omisiones que afecten la calidad de la atención de los pacientes. En cada sala de internación, durante un conflicto, se debe garantizar la asistencia de al menos un enfermero por turno. Tampoco se puede dejar de brindar medicación a los pacientes ni negarse a brindar auxilio a los médicos que así lo soliciten en casos de urgencia y emergencia. Los funcionarios pueden negarse además a no admitir más pacientes en una sala de internación (que deberán ser derivados a otras instituciones) pero no pueden negar la admisión de un paciente en estado crítico con riesgo de vida. Como ejemplo de la disparidad en los instructivos, tras un reciente conflicto en el Maciel, la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) tuvo que delinear un protocolo específico cuando durante un paro de actividades el sindicato de funcionarios se enfrentó a un grupo de estudiantes que quería ingresar al hospital para realizar sus tareas.
Manual del paro médico
En su instructivo de paro de actividades, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) deja en claro, como primer punto, que la definición de la necesidad asistencial de los pacientes es responsabilidad de los médicos. Estos son los detalles de lo que se puede hacer o no en el marco de un paro de actividades:
Se debe mantener con la mayor normalidad posible la asistencia hospitalaria en los servicios de internación,
urgencia y emergencia.
Los pacientes ingresados en cualquier área de los hospitales deben recibir la medicación indicada.
El médico no debe provocar situaciones de conflicto por diferencias de opinión
-ya sea con otros colegas, ya sea con funcionarios- respecto a medidas de luchas gremiales que pueden incidir sobre la asistencia médica.
Se pasará visita en salas de internación.
No se atenderán consultas en policlínicas.
Sólo se realizarán cirugías de urgencia, de emergencia y oncológicas que serán
definidas por los médicos
actuantes.
Serán reforzados los Servicios de Urgencia en cada lugar de trabajo, si los médicos de guardia lo solicitan.
Los médicos de radio o de atención domiciliaria establecerán un mecanismo de selección de llamados para cumplir sólo con aquellos que puedan recargar la urgencia.