Los Buenos Muchachos en combate al frío otoñal

Triplete. Dalton y los suyos se instalan a partir de hoy en La Trastienda con 3 recitales

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ALEXANDER LALUZ

"La idea fue calentar un poco el vientre para bancarse el frío. Básicamente es eso". Así, sin mayores pretensiones, definió Pedro Dalton a las tres funciones de este Recital Otoñal que dará Buenos Muchachos a partir de hoy en La Trastienda.

La hora señalada, las 21, es justo el momento en que las bajas temperaturas comienzan a ganar las calles montevideanas y algún que otro rincón de interiores. Los días elegidos están pegaditos, también como para no dejar rendija alguna para el viento o la humedad: hoy, mañana y el sábado (siempre a la misma hora).

"No vamos a tener invitados, tampoco meteremos ninguna rareza como las que elegimos empezar a hacer desde arrancamos de vuelta, en la segunda etapa. Va a ser sencillo pero bastante roquero, con mucha fuerza. Van a ser tres shows buenos, de eso estoy seguro", asevera Pedro con la confianza, la soltura, que le da la trayectoria de la banda. Y el plan en materia de repertorio tampoco tiene sorpresas. "Los tres recitales van a tener las mismas canciones, quizás con alguna variante mínima, y será un recorrido por todos los discos, incluso el primero, Nunca fui yo (1996), del que vamos a meter unas cuantas canciones".

Dicho está: sin rarezas ni sorpresas. Los Buenos Muchachos haciendo lo que saben hacer: buen rock, buenas letras, climas intensos en la interpretación. Signos que los han convertidos en referente de ese otro costado del rock vernáculo menos farandulero, canchero, hitero, pero siempre efectivo (incluso en el repaso de canciones ya conocidas, muy conocidas por sus seguidores) en la composición de la energía necesaria para encender motores roqueros.

El paso siguiente a estos recitales otoñales -anota Pedro, siempre con esa vehemencia reposada, sin apuros, franca, amigable, que descontractura cualquier conversación- es seguir tocando, congeniar las agendas con los otros Muchachos (Gustavo Antuña, Marcelo Fernández, José Nozar, Alejandro Itté), ya que los compromisos adentro y afuera de la banda son muchos.

"El Topo (Antuña) está tocando con El Cuarteto (de Nos), el batero se va para Europa; o sea, vamos a tener por ahí algún tiempo muerto, pero el plan es tratar de fijar encuentros, porque tenemos una cantidad de canciones nuevas, que cada uno a ido componiendo por su lado, y hay que tirarlas al medio para ver qué pasa con nosotros frente a ellas, aunque ya las tenemos algo caladas, conocidas, todavía no las hemos tocado juntos".

Este material, además, tiene un destino que va más allá de futuros escenarios. Una necesidad, primero para ellos, y también primero (diría un fan) para el público: armar un nuevo disco. O, mejor aún, armar un nuevo y reclamado disco.

El proyecto y esa necesidad son claras y hasta determinantes. Pero juegan, previsiblemente, sin medirse por las exigencias y la premura de la industria. El último trabajo, Uno con uno y así sucesivamente, salió a la calle en 2006, y hasta ahora no han habido mayores novedades en plan compositivo desde la tienda de los Muchachos. Y los recitales hasta ahora han tenido a este último título y a los anteriores como exclusivos protagonistas. Práctica que (y ellos son conscientes) acumuló expectativas en torno a la novedad.

Pero ellos, responde Pedro, van "perfilando para ese lado, pero sin presionarnos ni apurarnos. No estamos manejando plazos, pero por ahora te diría que sería para el año que viene. Me parece que ese es un plazo suficiente (...) del año que viene no podemos pasar sin disco nuevo. Lo necesitamos. Y creo que la menor manera de hacerlo es esa: necesitar hacer un disco. No es que (el sello) Bizarro nos obliga, por supuesto. Nos manejamos con libertad total en cuanto a lo artístico". Queda claro. Y su sentencia es igualmente clara: "obligarnos a nosotros es matarnos, pero también a vos, al público".

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