Delegados de todo el país de los diferentes sindicatos policiales que conforman la Fenasip decidieron no realizar la huelga de hambre y el paro administrativo. La intención es darle el espacio al gobierno de cumplir las obligaciones asumidas ayer.
Por un mes se suspenderán las medidas, aunque la federación queda expectante de que "se comience a trabajar en serio", afirmó a EL PAÍS digital una fuente sindical que participó del encuentro. Esto significa que si al finalizar los 30 días no hay avances positivos se tomarán las medidas.
"Ahí será el Ministerio quién tendrá que explicarle a la población por qué no solucionó el problema", agregó el delegado sindical.
La mayoría votó a favor de suspender la huelga, aunque la discusión transcurrió con marcados matices. Varios miembros no querían dar el voto de confianza y comenzar de inmediato la huelga, pero primó la voluntad de quienes reconocen un cambio de actitud por parte de las autoridades, explicó la fuente.
Ayer, en el preacuerdo alcanzado en Interior, los policías se retiraron con la promesa que las sanciones pecunarias —uno de los principales reclamos— se redujeran a la mitad de lo que se le descuenta a cada efectivo, un monto en el orden de los $400.
Además el policía sancionado no tendrá que concurrir a su trabajo, algo que sí debía hacer hasta hoy. "Eso era una falta de respeto, no sólo le descontaban dinero a un sueldo bajo sino que lo obligaban a seguir trabajando", afirmó el delegado.
"El policía está cansado. Esta es una clara señal para que el gobierno ponga las barbas en remojo y que entienda que los tiempos han cambiado", finalizó.