Tras la reunión bilateral con la presidente argentina en la estancia de Anchorena, Mujica afirmó que el corte del puente General San Martín no es algo que pueda resolver Uruguay, sino que lo debe hacer "Argentina con su gobierno". Sostuvo que el gobierno uruguayo debe ayudar a que ese proceso madure "dando las garantías suficientes".
"Tenemos que ayudar a que ese proceso madure. Y si me preguntan cuándo será, no lo se, pero tengo claro que se debe percibir una política que vaya en ese sentido", agregó.
Fernández se mostró contraria a esa modalidad de protesta pero dijo tener una "limitación institucional y política para adoptar medidas".
"Vivimos en un país donde están divididos los tres poderes, que todos estamos de acuerdo que garantiza los derechos de los ciudadanos. Yo no soy jueza, soy presidenta y no puedo condenar a nadie", dijo Fernández, quien prosiguió la explicación: "Con esto quiero llegar a la limitación institucionalidad y política de un gobierno para adoptar otras medidas que podían ser las que reclamas algunos sectores para luego, ante la mínima lesión de cualquiera, salir con grandes titulares de represión y agravar el problema".
La presidenta volvió a insistir con que no apelará a la represión contra los piqueteros, porque "no es la solución", dijo. "No está en nuestra identidad política, ni en nuestra ideología, ni en nuestro AND", aseveró.
MONITOREO. Por otra parte, si bien los presidentes anunciaron que en un plazo de 60 días se definirá el sistema de monitoreo del río Uruguay que recomendó la Corte Internacional de La Haya, de sus declaraciones se desprendió que persiste el desacuerdo sobre el tema entre los dos países.
"Hemos decidido tener en 60 días acordados criterios de monitoreo del río Uruguay. Esto nos va a llevar un esfuerzo muy serio, pero estamos convencidos que lo tenemos que hacer", dijo Mujica, quien fue el primero en hacer uso de la palabra tras la reunión.
Fernández por su parte reafirmó la intención del gobierno argentino de que el monitoreo se extienda a la planta de UPM (ex Botnia). Si bien aclaró que su gobierno acatará el fallo y no violará lo decidido por al Corte Internacional por más que lo solicite un movimiento social, afirmó que el dictamen habla de que no se ha probado que Botnia contamine "pero establece la necesidad de establecer un monitoreo en la planta para determinar si contamina o no".
"Como lo que nos importa es la contaminación o no, hay que monitorear Botnia y también todo el río.
La mandataria argentina afirmó que existía la necesidad de abordar un monitoreo "serio" y contar con un modelo que tuviese criterios, sistemas, instrumentos y estándares de nivel internacional para "cuidar el medio ambiente en la totalidad del río Uruguay".
Mujica no hizo comentarios respecto de los dichos de su colega, pero en reuniones previas al encuentro de hoy los representantes uruguayos se negaron a que el monitoreo incluya la fábrica de celulosa.
Fernández espera que se elaboren esos criterios y llevarlos adelante y pidió que se entienda que la intención de su gobierno no es ponerse en contra de tal o cual actividad, sino defender el medio ambiente. "No confundir objetivos. La mejor manera de lograrlo es allanar los caminos para que los países puedan hacerlo sin problema", puntualizó.
"¿Y cómo salimos? Que en 60 días tengamos listo los criterios de monitoreo porque tenemos que analizar cómo cuidamos la salud de río Uruguay, si hay contaminación o no", agregó.
AFECTADOS. Fernández afirmó que el corte perjudica solamente a los entrerrianos que viven en Gualeguaychú y a los uruguayos en Fray Bentos. Primero porque UPM (ex Botnia) sigue produciendo y porque los cientos de miles de argentinos y los miles de uruguayos que cruzaban el puente ya no lo hacen. Esto afectó intereses comerciales y familiares de un lado y otro.
No obstante, Mujica sostuvo dijo que hay muchos perjudicados por la medida, pero también una gran cantidad de beneficiados que no dicen nada. "Nosotros queremos que dos sociedades pasen por el puente. Eso es lo ideal. Y lo vamos a lograr", justificando entre sonrisas con su colega argentina que "lo imposible cuesta un poco más".