El gobierno chino sigue considerando las protestas de 1989 un "disturbio contrarrevolucionario" y está prohibido tratar en público la sublevación estudiantil de aquel entonces, en la que murieron por lo menos centenares de personas. Empero, la represión militar es criticada cada año abiertamente en Hong Kong, un territorio chino semiautónomo con cierto grado de libertades civiles.
Con todo, los activistas demócratas de Hong Kong sostuvieron que este año la Policía local intentó reprimir sus expresiones de duelo.
El sábado, los agentes detuvieron a 13 activistas y confiscaron una estatua llamada "Diosa de la democracia" dedicada a las víctimas de Tiananmen y que había sido colocada junto a un centro comercial. La Policía dijo que los activistas carecían de la licencia necesaria para mostrar la estatua.
Sin embargo, los activistas continuaron el domingo sus protestas y sacaron una versión más reducida de la estatua. La Policía no intervino esta vez.
"La persecución política es una desgracia", corearon unos 400 manifestantes bajo la lluvia antes de dirigirse a la residencia oficial del gobernador de Hong Kong.
"No importa la dureza de la represión, persistiremos con mano firme hasta el final", dijo el activista Szeto Wah a los manifestantes.
"El gobierno de Hong Kong es muy estrecho de miras", sostuvo el manifestante Anthony Cheung y agregó temer que esté siendo minada la libertad de expresión en la antigua colonia británica.
"Cada día nos dan menos espacio para expresar nuestra opiniones", agregó el pensionista de 67 años.
AP