Aníbal Durán Hontou
Ingreso en un tema sobre el cual soy lego con la "cándida" pretensión de poder llamar la atención sobre el mismo. Incursiono en él, gracias a la lectura de un libro del Instituto Rumbos (perteneciente al Partido Independiente) intitulado "Liderazgos y Políticas de Población", donde se releva la opinión de casi 80 líderes de opinión (gobernantes, empresarios, sindicalistas, organizaciones sociales, culturales), concluyéndose que si bien el tema para ellos es importante, no registra como un algo trascendente o prioritario.
Los presidentes del Partido Independiente y del Instituto Rumbos, Pablo Mieres y Jaime Mezzera, respectivamente, también me han ilustrado aportándome literatura y de hecho reproduciré ideas que les atañen.
Desgranaré algunos conceptos que entiendo fundamentales.
La situación demográfica debería generar preocupación. Es sabido que la emigración (sobre todo de jóvenes bien calificados) es estructural y se arrastra de viejísima data. Circunstancialmente mermó en el año 2009, pero fue debido a la crisis mundial y a las medidas que adoptaron los países desarrollados con los inmigrantes. ¿Qué pasará cuando las cosas vuelvan a cambiar?
Nuestra tasa de natalidad es la más baja de la región latinoamericana y aunque suene paradojal, es resultado de un proceso de modernización social positivo. ¿Por qué? Porque la mujer viene jugando un rol determinante en la actividad social y económica del país (su ingreso masivo al mercado de trabajo), y ello determina que se posterguen decisiones, se dilaten embarazos, se reduce el número de hijos.
Específicamente, la mujer de nivel educativo medio, medio alto, posterga sus deseos de maternidad al tener dificultades para conciliar el trabajo y aquélla. Además de ello, existen medios eficientes de control de la fecundidad. Las mujeres de menores recursos, pese a haber reducido voluntariamente su número de hijos, son las que más conciben y dan a luz.
Asimismo el envejecimiento de nuestra población viene dado además del fenómeno migratorio que restringe el peso de jóvenes y niños, porque nuestro país registra buenos índices de expectativas de vida, llevando los guarismos a cifras similares a la de los países desarrollados.
Indudablemente, hemos mejorado la calidad de vida y la virtuosa capacidad del sistema de salud de atender a la gente más veterana.
Hagamos un breve racconto: baja natalidad, emigración juvenil importante, larga expectativa de vida y un tema no menor referido a la inmigración: Uruguay no recibe oleadas de inmigrantes. Es cierto que se radican aquí jubilados europeos o americanos, algún argentino hastiado del gobierno de su país, pero no estamos hablando de datos significativos.
En buen romance e intentando revertir la situación, hay que formular políticas públicas que atiendan el fenómeno demográfico, apuntando a que los jóvenes visualicen un futuro de esperanza, estableciendo que, por ejemplo, como emprendedor será contemplado y apuntalado, desterrando la cultura tan enraizada en nosotros del "eterno empleado público", como miles de ejemplos lo avalan.
Con medidas que no van al fondo del asunto pero ayudan, en enero de 2008 se promulgó una ley que intenta incentivar a los compatriotas que retornan con exenciones tributarias para bienes muebles que introducen incluido un vehículo automotor.
También establece medidas para los extranjeros. Se creó la Junta de Migración (¿juega algún rol…? ) para proponer políticas migratorias al Poder Ejecutivo, como asimismo se creó el Consejo Consultivo Asesor de Migración que desconocemos si tiene alguna participación. Como tantas leyes que se crean y como tantos títulos exorbitantes de organismos que también ven la luz jurídica… después quedan anodinos en la ejecución de funciones.
Algunos países europeos aplican medidas atendiendo este problemática.
Por ejemplo, subsidio para el cuidado de los niños, subvenciones por tener al menos tres hijos, flexibilidad laboral para padres y madres con paternidad reciente.
Sin duda, las escuelas de tiempo completo, deberían constituir un aspecto vital para entender y apuntalar la razón de estas líneas.
Mieres y Mezzera son entendidos y habrá muchos ciudadanos más; a la luz de los acontecimientos y de la realidad, ubiquemos en la agenda de todos los días este tema, no improvisemos, fijemos plazos y actuemos.
Las soluciones urgen.