SARDIHA | AFP, ANSA Y AP
Por lo menos 71 personas murieron y más de 200 resultaron heridas en el choque de un tren de pasajeros con otro de carga atribuido a los rebeldes maoístas. Los vagones quedaron aplastados y no es sencillo rescatar a las víctimas.
Los sobrevivientes describieron una noche de gritos desgarradores y caos después del descarrilamiento y dijeron que los rescatistas tardaron tres horas en llegar al lugar. El tren azul de pasajeros quedó incrustado en el rojo de carga en una confusión de metales retorcidos en un sector rural cerca del pueblo de Sardiha, 150 kilómetros al Oeste de Calcuta.
Las autoridades desconocían con certeza la causa del hecho. Algunos supusieron que fue una explosión y otros, un sabotaje. La ministra de Ferrocarriles, Mamata Banerjee, apoyó la tesis del atentado, basada en declaraciones de un maquinista que afirmó que escuchó "una sorda explosión" inmediatamente antes del accidente; además, al parecer encontraron cierta cantidad de gelatina junto a los rieles.
El ministro del interior Palaniappan Chidambaram afirmó que una sección de las vías había sido cortada, pero agregó que "no se sabe todavía si hubo explosiones o no".
Por otra parte, el jefe de Policía en Bengala Oriental, Bhupinder Singh, informó que en el lugar se hallaron carteles del Comité del Pueblo Contra Atrocidades Policiales, un grupo que las autoridades locales considera aliado estrecho de los maoístas. El ministerio del Interior cree que este ejército informal de cerca de 20.000 rebeldes es el responsable de los hechos.
La policía los interpretó como una "clara reivindicación" del atentado. Los papeles critican a las autoridades locales, denuncian la represión y exigen el retiro de la zona de las fuerzas de seguridad, aunque no incluyen una reivindicación directa de la supuesta explosión en las vías.
Los maoístas tienen base en siete estados del Norte, Este y Sur, ocupando un "corredor rojo". Este grupo, definido hace unos años por el primer ministro indio Manmohan Singh como la mayor amenaza desde que el país es independiente, utiliza el sabotaje de rieles ferroviarios como medio de lucha. Hace algunos días emboscaron un autobús en el centro de India donde mataron a 31 policías y civiles y en los últimos días intensificaron sus ataques y convocaron a una huelga general de cuatro días que comenzó ayer.
Un vocero de la organización, Asit Mahato, desmintió toda participación en el descarrilamiento del tren, según informó la agencia de noticias Press Trust of India.
"No participamos en forma alguna. No es nada nuestro", dijo el portavoz por teléfono. "¿Qué podemos hacer si alguien se atribuye el hecho en nuestro nombre?", se preguntó cuando fue interrogado acerca de los volantes.
El tren de pasajeros se descarriló y luego impactó con otro de carga. El choque, en plena noche y mientras los viajeros dormían, fue violentísimo. Cinco de los vagones fueron golpeados de lleno por el carguero, lo que aumentó el número de víctimas.
Cuando descarriló, los pasajeros salieron disparados contra las paredes y por las ventanas de los vagones. Algunos fueron aplastados por el tren de mercancía que llegó de frente.
Además de las 71 víctimas fatales hubo 80 personas que fueron hospitalizadas. La afluencia de heridos desbordó un sanatorio que no estaba acostumbrado a situaciones de emergencia y, en medio del caos, el personal pedía donaciones de sangre.
En el lugar de los hechos, policías ferroviarios y soldados intentaban ayer rescatar a los pasajeros que seguían atrapados, usando sopletes y cables.
"Estos vagones están completamente aplastados y es muy difícil encontrar el más mínimo espacio para lograr entrar", informó Tardun Sinha, miembro de Defensa Civil, que ayuda en la coordinación de las tareas de rescate.
Algunos integrantes de los equipos de socorro trataban de cortar el armazón del tren para abrirse camino y atender a los pasajeros atrozmente mutilados atrapados en la masa de acero retorcido.
"Algunos de ellos están tan atrapados que lo mejor que podamos hacer de momento es darles cuidados de primeros auxilios ahí donde se encuentran", subrayó Sinha.
"Por favor, ayúdeme, mi hija, no la encuentro", gritaba Mamoni Baghi a un socorrista cerca de uno de los vagones destrozados del tren.
Al igual que Mamoni Bagh, decenas de pasajeros buscaban desesperadamente a sus familiares atrapados entre los restos de los vagones.
"Me han sacado (del tren) pero nadie ha logrado encontrar a mi hija. Hace horas que estoy gritando para que alguien la encuentre", explicó esta mujer de 30 años que viajaba con su marido y su hija Nagris, de ocho años.
Su marido, Sheikh Nazrul, sí fue extraído del tren por los rescatistas y evacuado en helicóptero porque, como otros, estaba gravemente herido.
"Aniquilación de los enemigos"
Los rebeldes maoístas, calculados en 20.000 personas, son una amenaza que no logra ser detenida por el gobierno indio.
El movimiento surgió a fines de la década del 60 pero se constituyó con el nombre de PCI (maoísta) recién en 2004, con la fusión del Centro Comunista Maoísta de India y de la Guerra Popular del Partido Comunista de India, de inspiración marxista-leninista. Desde ese momento, la ideología inspiradora de sus miembros fue la de la "aniquilación de los enemigos de clase" y el uso de la violencia extrema como medio para lograr sus cometidos.
En lo que va del año, sus emboscadas, explosiones y ataques produjeron 124 muertes.
Según los analistas, siguen sumando miembros a sus filas debido a la pobreza y el hambre que reinan en varias zonas del país, sobre todo en el campo, y a la desesperación que esto genera. Abhirup Sarkar, economista del Instituto Estadístico de India, declaró a la agencia Inter Press Service que "ahora hace falta una política radical y todos los estados orientales deben unirse en la contrainsurgencia. Pero el desarrollo es la única respuesta real para resolver el problema de raíz".
Las cifras
200 Son las personas que resultaron heridas en el accidente. De estos, 80 fueron trasladados a un hospital porque su vida corría peligro.
20.000 Es la cantidad de personas que se estima que integran el grupo de rebeldes maoístas al que se le atribuyó el atentado.