Rebelión pacífica de estudiantes: no van a clase por violencia

| Paysandú. Amenaza de muerte en liceo 6

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PAYSANDÚ | SANDRA KANOVICH

Los alumnos del Liceo N° 6 de Nuevo Paysandú se rebelaron ante la violencia en ese centro educativo, y ayer decidieron no entrar a clases con el apoyo de sus padres.

El último incidente grave sucedió el viernes 21, cuando una barrita de jóvenes ingresó al liceo y uno de ellos amenazó de muerte con un cuchillo a un alumno de tercer año. Otro estudiante intentó desarmar al agresor y resultó con un corte en la mano.

El episodio desencadenó la reacción de la comunidad educativa, que afirma que el hecho es parte de una serie de acciones violentas que se registran desde hace un tiempo por la falta de seguridad en el liceo.

Los alumnos decidieron no ingresar ayer a clases, los padres apoyaron la medida y la directora pidió al Consejo de Secundaria guardias para el liceo.

Todos parecen estar de acuerdo en que las causas del problema están en las rencillas entre barras de Nuevo Paysandú y el cercano Barrio Norte, que transforman al liceo en escenario de sus peleas. El centro educativo es el sitio de referencia para los encuentro de los jóvenes de la zona. Se trata de un flamante edifico de apenas dos años, construido en un predio abierto, con un cerco perimetral incompleto, que permite el fácil acceso a extraños. Por falta de pago, el Servicio 222 de la noche fue suspendido y por falta de personal no hay portero durante las horas de clase. El gran portón de ingreso tiene portero eléctrico pero no funciona. Al liceo concurren unos 350 estudiantes de Ciclo Básico y funciona en dos turnos.

"Por la mañana los jóvenes problemáticos duermen, porque anduvieron toda la noche por ahí", comentó a El País un adscripto.

TEMORES. "Estamos acá porque los chiquilines tienen miedo, no se sienten seguros, están ejerciendo su derecho y nosotros nos solidarizamos", dijo a El País Griselda Cuevasanta, madre de un alumno que ayer acompañó la movida de los estudiantes contra la violencia.

Poco antes, la dirección había estado reunida con los delegados de cada clase. Éstos le informaron la decisión de no ingresar a clases y acordaron un encuentro para hoy (martes) con los padres.

"Vamos a ver qué resultado tiene, los chiquilines piden que haya guardias de seguridad mientras están en clases, porque al liceo entra cualquiera", agregó Cuevasanta.

Los padres dicen que no es la primera vez que entran armas al liceo, que se amenaza a alumnos y profesores, y advierten que si no se toman medidas el edificio también corre riesgos: seis vidrios del gimnasio ya fueron rotos por pedradas.

La profesora Cecilia Suárez dijo que por un lado están las barras de jóvenes que no son alumnos y por otro "estudiantes que infringen las normas y se escapan tensionando la situación". Suárez es docente de geografía e informática e integra el Consejo Asesor Pedagógico.

La directora del liceo, Mirna Zoppi, dijo a El País que se están tomando todos los recaudos y pensando las soluciones a esta situación. Para escuchar propuestas se reunirá hoy con los padres. Aunque no niega el problema, Zoppi advirtió que no está en sus potestades suspender clases. "Fue una medida de los alumnos que se autoconvocaron", explicó.

La directora aseguró que tras el episodio del viernes realizó la debida denuncia policial y el correspondiente pase a la Justicia. También afirmó haber realizado todas las gestiones con las autoridades de Secundaria, para ponerlas al tanto y buscar soluciones.

"Es un tema complejo, una de las soluciones sería cercar el liceo; cuando nos entregaron el edificio los arquitectos nos dijeron que quedaba tan abierto por razones pedagógicas", explicó y agregó que tampoco será fácil lograr la guardia policial. "Por falta de pago se suspendió el servicio 222, pero era nocturno y los alumnos piden ahora para el día".

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