MATÍAS CASTRO
El competidor es Lorenzo Lamas, figura desaparecida aunque más o menos recordada, y sin embargo los golpes fueron para su esposa. Y todo fue mérito de la inefable Graciela Alfano. La historia ha sonado bastante en estos últimos días, pero se puede repasar en algunas líneas.
Marcelo Tinelli rescató a Lamas del semi olvido televisivo y lo llevó a Buenos Aires a competir en Bailando por un sueño. A falta de una figura un poco más conocida como Pamela Anderson, Lamas cayó y resucitó el recuerdo de su serie El renegado. La cuestión es que no pasaron tres semanas del concurso de Showmatch y ya quedó enredada en peleas que hasta ahora parecían patrimonio exclusivo de los argentinos. Alfano dijo ante cámaras que había conocido a Lamas 14 años antes, cosa que desató el enojo de la actual esposa del actor. "No te recuerda, no sos su tipo", le dijo Shawna Craig delante de todos. "No te preocupes, podés quedarte con tu marido, no me interesa", le respondió la argentina, siempre dispuesta a chocar con otros.
Showmatch ha sido el gran chaleco salvavidas de la vedette argentina, quien en los últimos años ha logrado mantenerse en el medio gracias al circo que puede armar allí. Al menos un par de millones de personas, en promedio, la han seguido en sus alternativas con Matías Alé y luego sus diversas peleas con otras colegas del jurado. Esto incluye la última, la que la enfrentó con Aníbal Pachano y que desató una enorme polémica por la forma conventillera en que se dio.
Lo más simple sería acusarla de sobrevivir gracias a estos escándalos y a la vidriera y plataforma que le ofrece el programa de Tinelli. Sin embargo se puede decir que con el tiempo se ha descubierto como una "showwoman". No cualquiera puede sostenerse como ella. Claro que no es algo envidiable, porque vivir de pelea en pelea y de ahí a los enfrentamientos judiciales debe ser muy estresante. Y nada de eso la hará millonaria, aunque al menos logrará que, por ahora, nadie la olvide.