Julia RodrÍguez Larreta
Como si los problemas sin resolver con la Argentina fueran pocos, acaba de salir a la luz pública uno relacionado con el funcionamiento comercial de nuestro puerto. Hacen ya varios meses que comenzaron las dificultades y ni siquiera se sabe el porqué. ¿Qué pasó, quién dio la orden? ¿Por qué no se entregan los llamados waiver a los barcos de menor porte y de tercera bandera, para llevar mercadería argentina hacia el puerto de Montevideo, y de ahí salir hacia sus destinos finales, como siempre se hizo? Los buques de gran calado no pueden ingresar a los puertos argentinos.
Existe un tratado bilateral (otro más) entre la Argentina y el Brasil, de 1985, que apunta a que el comercio marítimo entre ellos se haga en embarcaciones de bandera de sendos países, que no condice con el espíritu que animó al acuerdo del Mercosur y ha sido la regla desde entonces, que si no hay buques argentinos para llevar la carga, lo habitual es que los cargamentos sean transportados por barcos menores, conocidos como feeders, que pueden ser de otra bandera. Sin embargo, como se lo transmitiera el Presidente del Centro de Navegación, Mario Baubeta al Canciller Almagro (entre otros temas), últimamente en Buenos Aires, la secretaría de Puertos y Vías Navegables a cargo de Sergio Dorrego, se ha dedicado a poner la lupa sobre el previsto itinerario de la embarcación que pretende llevar productos de Argentina a Brasil. Si piensan tocar Montevideo, no se los otorgan. Algo que nunca ocurrió hasta el año pasado, puesto que la letra de dicho tratado no lo prohíbe. Así lo indica inclusive el art.4 Numeral E. La actual postura Argentina significa un serio perjuicio por la pérdida del pasaje de miles de contenedores por nuestra terminal.
Es útil recordar que a partir de la removedora ley de puertos de 1992 (gobierno de Lacalle), éste se transformó. Convertido en puerto libre, tal como Rotterdam, Amberes, etc. aumentó diametralmente su actividad al mover no sólo los productos que importa y exporta el Uruguay, sino los miles de contenedores que están en tránsito. Hoy día, por la terminal portuaria uruguaya pasan unos 600.000 TEUS equivalentes a 350.000 contenedores, entre los que se cuentan los llenos, unos 400.000 TEUS que se distribuyen 50% y 50% entre el comercio local y el tránsito y los 200.000 TEUS vacíos que representan otra importante operativa portuaria. Pero junto al espectacular incremento del tráfico en nuestra bahía, aumentaron en consonancia los resquemores de nuestros vecinos que ven al desarrollo del puerto de Montevideo con el poco agrado que les provoca su competitividad.
A pesar de ello, los argentinos deberían darse cuenta de que el peligro no son los uruguayos, sino los brasileños, cuyo gobierno ha destinado cifras millonarias para llevar el puerto de Rio Grande a un calado de 16 mts. de profundidad, mientras en el nuestro recién llegamos a los 11,50 mts., con intención de alcanzar los 13 mts. Si bien al llegar al km. 52, ya entramos en aguas comunes y es de recibo el acuerdo de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP). Se supone que habrá de ser positiva, aunque existe el riesgo de que después quede dormido en las Cancillerías. A no ser, que a partir del fallo de la Haya, estos organismos supranacionales adquieran una mayor autonomía.
Aun cuando lo que ocurre recuerda demasiado la vieja lucha histórica de nuestros puertos, no está claro si el diferendo surgido proviene de iniciativas a nivel de direcciones administrativas o si en su génesis intervienen factores de un orden político más complejo. Mucho más negativo sería que se tratara de maniobras para presionar a nuestro país, por ejemplo, para que firme el llamado Acuerdo Multilateral Marítimo del Mercosur que supone que los feeders tengan que operar sólo bajo bandera mercosuriana. De ser así, el Brasil, con su gran puerto riograndense en plena ampliación, de seguro se transformará en el transportador dominante y no sólo perjudicará a Montevideo, sino también a los exportadores argentinos.Y con los planes brasileños del puerto de Rio Grande a 16 mts. ¿se puede creer en los anuncios de Mujica, de que Brasil estaría dispuesto a invertir en un puerto de aguas profundas en las costas de Rocha?
No es que seamos un paisito, al decir del Presidente, pero que tenemos unos vecinos gigantes y codiciosos, no se puede negar. La apuesta de Mujica a la buena fe del gobierno argentino, al posibilitar el nombramiento de Kirchner en la UNASUR, ha quedado a prueba. Por este motivo y varios otros