DANIEL ISGLEAS
Las actas del Directorio del Partido Nacional perdidas por décadas pueden aportar elementos de valor para los historiadores. Reflejan, además, hechos políticos que aún conmueven. Hoy están siendo catalogadas por escribanos.
El material será público. En estos días, las actas están siendo examinadas y clasificadas por profesionales luego de lo cual ese material podrá ser solicitado y leído por historiadores, dirigentes políticos y periodistas.
El senador Francisco Gallinal, integrante del Directorio nacionalista, se interesó y ha procurado leer, más que hojear, las tres carpetas que contienen unos 400 folios. De entre todo el material, hay declaraciones políticas del Directorio, actas de sesiones y de la Convención nacionalista de antes y durante la última dictadura. Los documentos están datados entre 1970 y 1984 y abarcan las gestiones del Directorio encabezadas por Alberto Heber hasta por Juan Pivel Devoto.
Una de las actas, que pudo ser observada por El País, recoge la transcripción mecanografiada de una orden manuscrita fechada el 1° de julio de 1904 y firmada por Aparicio Saravia dirigida a sus "jefes, oficiales y tropa". En esa orden el caudillo blanco dispone que en el marco de las luchas revolucionarias de aquel año "no se ingrese a registrar" ningún "domicilio particular, galpón o dependencia" de campo que no sea probadamente propiedad de oponentes.
BORDABERRY EN 1972. Entre la documentación, hay material conteniendo posturas categóricas contra la dictadura y algunas acciones políticas de los años previos. Por ejemplo, una declaración del Directorio en ocasión de la visita que a comienzos de 1972 realizaran Juan María Bordaberry y Jorge Sapelli cuando eran presidente y vicepresidente electos, respectivamente. En esa reunión con el ejecutivo blanco, Bordaberry pidió apoyo político y planteó la posibilidad de concertar un gran acuerdo nacional con la oposición. De la lectura del acta del Directorio surge que Bordaberry resaltó de modo elocuente la necesidad de la plena vigencia de la democracia.
El Directorio nacionalista, a través de varios de sus integrantes, marcó distancia de Bordaberry y sostuvo que habría apoyo al país y una exigencia al gobierno a punto de instalarse para que respete la Constitución y la ley.
Además, en las actas que recogen lo ocurrido en ese encuentro se señala a Bordaberry que el Partido Nacional está dispuesto a apoyar en todos los casos en que el país lo necesite sin necesidad de ocupar ministerios.
A propósito de ese tema, hay otra acta de la Convención nacional de 1972, posterior a la elección y asunción de Bordaberry, donde el líder blanco Wilson Ferreira Aldunate explica todos los pasos dados en su conversación con el entonces presidente.
Otra de las actas del Directorio da cuenta de un análisis político sobre la conveniencia de integrar los entes autónomos y servicios descentralizados, poniendo énfasis en la necesidad de practicar el contralor establecido en la Constitución que había sido aprobada pocos años antes, en 1966.
Otros documentos de 1971 señalan el voto favorable a ampliar la participación de la mujer en los distintos estamentos políticos en base a un porcentaje, y otro acerca de la creación del Movimiento Universitario Nacionalista (MUN).
FRAUDE. Según Gallinal, hay varias actas y documentación relativa al fraude electoral de 1971, con cuestionamientos a la aparición de más votos que votantes y otros aspectos de aquella polémica elección.
El término "fraude" está empleado en varios de los documentos.
Según Gallinal, el material encontrado en el Archivo General de la Nación no fue confiscado por militares durante la dictadura, sino que se inclina a pensar que el historiador Juan Pivel Devoto haya intentado conservar el material en aquellos años. "Por la forma como está encarpetado, me da la impresión que tuvo mucho que ver Pivel Devoto. Él fue un gran seguidor de esos temas y por eso me inclino a pensar que haya preservado ese material para el Archivo", comentó Gallinal a El País. "Me parece ver su sello en prácticamente todos los documentos", subrayó.
Gallinal recuerda que en aquellos años los militares incautaron mucha documentación del Partido Nacional, pero el hecho de que estas actas hayan aparecido en el Archivo General de la Nación lo lleva a pensar que estaban en poder de Pivel Devoto.