BUENOS AIRES | AP Y LA NACIÓN / GDA
El enfrentamiento entre Cristina Fernández y Mauricio Macri llegó a tal punto que la mandataria se niega a asistir junto al funcionario a la reapertura del famoso Teatro Colón este lunes. Él, en cambio, anunció que sí irá a la fiesta en la Rosada.
Los insistentes pedidos realizados por el gobierno capitalino de Mauricio Macri para que Fernández reconsidere su postura, cuando se aproxima la celebración del bicentenario de la revolución argentina, cayeron en saco rato.
La presidenta alega que sería un acto de hiprocresía compartir una ceremonia con el gobernador después de la "catarata de agravios" que recibió en los últimos días de parte del jefe de gobierno de la ciudad, uno de los principales líderes de la oposición y con aspiraciones presidenciales para 2011.
El Teatro Colón, uno de los más importantes de lírica de América Latina, reabrirá sus puertas este lunes, un día antes de la celebración oficial del bicentenario de la revolución que condujo a la independencia de Argentina. Está previsto que haya una inauguración de gala tras haber sido refaccionado durante un largo tiempo y Macri había invitado a la mandataria a asistir. Pero la imagen de los dos juntos compartiendo un palco no será posible.
El enfrentamiento se exacerbó la semana pasada a raíz de la decisión del juez federal Norberto Oyarbide de procesar al gobernador como supuesto miembro de una asociación que realizaba escuchas ilegales en la capital argentina, fallo que según el funcionario está teñido de una clara intencionalidad política y por eso decidió recusar al magistrado para apartarlo de la causa.
El gobernador y líder de Pro incluso señaló a Fernández y a su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, como responsables de su procesamiento.
Y el enfrentamiento adquirió otro color en las últimas horas con unas cartas que se enviaron los protagonistas. Antenoche Fernández escribió a Macri diciéndole: "La increíble catarata de agravios que ha proferido durante la última semana, llegando en el día de la fecha a manifestaciones públicas descalificatorias de índole personal, marcan un límite que no estoy dispuesta a cruzar".
"Disfrute usted tranquilo, sin presencias molestas, de la velada del 24 de mayo (...). Me siento obligada a evitarle en el bicentenario de la patria cualquier tipo de mortificación personal o institucional", agregó en el texto que se hizo público.
El texto fue provocado por una declaración de Macri, que se quejó de que tendría que sentarse al lado de Néstor Kirchner en el Colón y lo acusó nuevamente de estar detrás de su procesamiento por el caso de las escuchas ilegales.
Al poco tiempo de recibir la carta, el gobernador contestó con otra misiva donde pidió a Fernández que recapacite "por el bien" de todo el pueblo argentino. No hubo respuesta.
Tampoco la hubo ayer cuando, poco después de las 13, Macri llamó por teléfono a la Casa Rosada para hablar con la presidenta. Según relataron voceros del jefe de gobierno, quienes lo atendieron le dijeron que la jefa del Estado se encontraba en la quinta de Olivos.
Cuando el líder de Pro se comunicó con la quinta, los colaboradores de Cristina Fernández le dijeron que estaba "reunida" y le pidieron que dejara un número de teléfono en el que la jefa del Estado pudiera ubicarlo más tarde. Ese llamado no existió.
Otro intento de Macri por solucionar el conflicto fue su anuncio de que acudirá a la fiesta que organiza la presidenta con 200 invitados en la Casa Rosada, según fuentes del gobierno porteño. Pese a que los cruces no ceden, Macri pretende así convencer a Fernández de que revea su decisión de no asistir a la fiesta del Colón.
Pero más allá del intento del líder de Pro, el jefe de gabinete Aníbal Fernández justificó ayer de mañana la decisión de la presidenta de no participar de la ceremonia del lunes: "La presidenta tomó la decisión para, de una vez por todas, poner las cosas en su lugar ante las agresiones de Macri", lanzó en declaraciones a FM Milleniun.
Además, Aníbal Fernández cuestionó la actitud del jefe de gobierno porteño desde que fue procesado en la causa por espionaje. "Nunca se han hecho cargo de ningún conflicto. Solamente se han dedicado a echarle la culpa a alguien, y eligieron como frontín a Kirchner y a la presidenta de la Nación", se quejó.
Desde el otro lado, el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, señaló que la presidenta todavía está a tiempo de reconsiderar su decisión. Y afirmó: "Ellos (el gobierno nacional) han dicho cosas infinitamente peores" de Macri "y no por eso los dejamos de invitar".