TREINTA Y TRES | MARCO RIVERO
Los eventos benéficos organizados por escuelas son muchas veces los únicos de este tipo que no pueden efectuarse por no poder cumplir con las "exigencias desmedidas", aseguran maestros de escuelas rurales.
Esta problemática se dio a conocer en el acto en la escuela rural 39 de La Calera, en Treinta y Tres, con motivo del Día de la Educación. El maestro Richard Araújo, integrante de la Federación Uruguaya de Magisterio, planteó esta problemática co-mo uno de los temas pendientes para la educación rural.
"Hay que tener en cuenta que el trabajo nuestro depende de autoridades, depende de normativas, y que muchas veces estas autoridades y estas normativas condicionan el trabajo del maestro, lo condicionan frenando las iniciativas que parten del maestro, de las comunidades y muchas veces viene el descreimiento que se puedan hacer mejores cosas", indicó el docente.
"La escuela rural también ha dejado de cumplir un poco el rol que tiene de reunir, de nuclear a la gente en actividades sociales, ya que las actividades benéficas tienen una reglamentación tan estricta y tan difícil de sobrellevar que muchos maestros hemos optado por no hacer beneficios", afirmó.
En el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) Treinta y Tres se dijo que de acuerdo a lo establecido en el nuevo formulario de habilitación para este tipo de espectáculos públicos se requiere: habilitación de la Intendencia, de Bomberos, fotocopia del carné de salud y cédula de identidad de todos los integrantes de la Comisión Fomento de la escuela, además de la solicitud de exoneración de tasa y la aprobación de la Policía del servicio 222.
Particularmente, en el caso de Bomberos, se requiere de una inspección ocular -cuyos gastos de traslado corren por cuenta de la organización- además de la presentación de los planos del local escolar y una declaración jurada de la memoria descriptiva del local.
Además de todo esto, el maestro director es el responsable por cualquier situación, explicó el director del Depar- tamento de Educación Rural de Primaria, Limberg Santos. "Autorizar se autoriza, pero se delegan muchas responsabilidades en la figura del maestro, que tiene que hacerse responsable por todo lo que ocurra, por el hecho que el beneficio se hace en el local escolar. Si se hace fuera del local escolar no hay ningún problema, el tema es que para muchas escuelas no hay otro lugar adonde recurrir (…) y eso nos ha pasado a todos y como está reglamentado, muchos compañeros deciden no realizar beneficios porque no están dispuestos a correr con los riesgos que ello implica", contó. "Lamentablemente esto le ha quitado la vida social a las zonas rurales, que es como un pulmón que tienen para subsistir", señaló el maestro.
En 2008, en Durazno, el maestro director de la escuela rural de La Paloma, Adolfo Beloth, fue procesado por el fallecimiento de una niña en un acto escolar. La pequeña tocó un cable y se electrocutó. Finalmente Beloth fue liberado.
Un reclamo salarial
TREINTA Y TRES | Richard Araújo, integrante de la Federación Uruguaya de Magisterio, planteó en su discurso el viejo reclamo de equiparación salarial entre lo que cobra un director y los maestros de escuelas rurales unidocentes (maestro único), que cumple las funciones administrativas de un director y por la contratación de auxiliares de servicio. "Todavía tenemos maestros en las escuelas rurales que siguen cocinando, que no es la labor que nos corresponde, no quiere decir que sea denigrante, al contrario, muchas veces enaltece más el trabajo del maestro", sostuvo Araújo.
De las 1.150 escuelas rurales del país, 870 son unidocentes.