Malas juntas

En Argentina ya se pasó de la sospecha a la certidumbre. El ex diplomático argentino Alberto Álvarez Tufillo acaba de denunciar ante un juez lo que todos sabían pero nadie se animaba a decir. El 85% de los negocios que empresas argentinas realizaron durante los gobiernos de los esposos Kirchner con la Venezuela del comandante Hugo Chávez habría sido manejados, a control remoto, por funcionarios leales al matrimonio presidencial, y fueron gestionados en Caracas a través de una suerte de "embajada paralela" desde la que se pedían coimas del 15% para transformar proyectos en realidades.

La declaración de Álvarez Tufillo (un segundo apellido a la medida del tema) sacudió los cimientos del esquema de poder que los Kirchner han edificado en Argentina. El ex diplomático reveló al juez que los negocios de empresas argentinas con Venezuela eran manejados por un hombre de máxima confianza de los Kirchner que, a la vez, reportaba al ministro de Planificación, Julio de Vido, mano derecha de Néstor y hombre fuerte en el gobierno de Cristina, quien viajaba cada dos meses a Caracas y se reunía, entre otros, con el propio Chávez.

La Justicia argentina está analizando las pruebas. Ya se habla de la existencia de eventuales "arrepentidos" que aportarían más datos sobre el esquema de corrupción denunciado. "A medida que se conocen más datos del escándalo por el supuesto pago de coimas por la venta de productos desde la Argentina hacia Venezuela, la preocupación en ámbitos del gobierno va en aumento", escribió días atrás el prestigioso periodista argentino Nelson Castro.

¿Y cómo olvidarnos del gigantón Antonini Wilson, que en 2007 pretendió ingresar a Buenos Aires en una maleta la friolera de 800 mil dólares que estaban destinados al financiamiento de la campaña de la actual presidenta argentina? ¿Cómo no recordar que en abril el propio Antonini Wilson admitió en una entrevista con el diario Clarín que en Argentina se cobraban coimas para concretar negocios con empresas venezolanas?

En Uruguay, el gobierno parece no leer los diarios. Sólo eso, o una devolución de apoyos pasados, explica el apoyo a Kirchner para la Unasur y la política de "buena voluntad" que, a juzgar por cómo sigue procediendo Argentina, parece de "buena ingenuidad".

En cuanto a los negocios con Venezuela, en los corrillos se habla mucho pero a nivel judicial se avanza despacio. Hace algunos días una fiscal penal pidió a un juez que cite a un nuevo testigo en el marco de la investigación de los negocios que Antonini Wilson tenía en Uruguay. El testigo estaría vinculado a los negocios que empresas uruguayas cerraron con Venezuela desde 2005.

Antonini Wilson declaró en 2008 ante la Justicia de Estados Unidos que su defensa legal la solventaba con dinero que retiraba de la cuenta de una empresa uruguaya que exportaba casas prefabricadas a Venezuela.

Si me parece escuchar a Serrat cantando: "mi Santa madre / me lo decía / cuidate mucho Juanito / de las malas compañías…".

elpepepregunton@gmail.com

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