MADRID | DANIEL BELTRÁN ROHR, CORRESPONSAL, AP Y EL PAÍS DE MADRID
Emocionado por el cariño de sus compañeros y con lágrimas en los ojos, el juez Baltasar Garzón abandonó ayer la Audiencia Nacional tras ser suspendido cautelarmente de sus funciones por una fallida investigación de los crímenes del franquismo.
El Consejo General del Poder Judicial decidió ayer, por unanimidad, suspender al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón después de que el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela abriera juicio oral contra él por presunta prevaricación -el delito de dictar a sabiendas una resolución injusta- al investigar los crímenes del franquismo. Garzón acumula tres causas en el alto tribunal, entre acusaciones de prevaricación y malversación de fondos.
El Consejo actuó en aplicación del artículo 383 de la Ley Orgánica del Poder judicial que obliga a apartar de sus labores jurisdiccionales a cualquier magistrado cuando se haga lugar a proceder contra él por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones. Garzón además tiene pendiente saber si también será sentado en el banquillo por los cobros que obtuvo de la Universidad de Nueva York por dirigir unos cursos patrocinados por el banco de Santander y por haber intervenido las comunicaciones de los cabecillas de la trama "Gürtel" (red de corrupción en el PP) con sus abogados en prisión.
Finalmente el órgano de gobierno de los jueces no ha valorado la petición realizada por Garzón para ser declarado en situación de "servicios especiales" con el fin de aceptar una plaza de asesor de la Fiscalía en el tribunal Penal Internacional con sede en La Haya, lo que hubiera evitado su suspensión durante, al menos, los siete meses para los que solicitó dicho permiso especial.
El momento más emotivo ayer se vivió cuando el magistrado abandonó el tribunal sobre las dos de la tarde, con lágrima en los ojos. Decenas de compañeros esperaban en la puerta su salida para despedirle entre lágrimas propias y ajenas, abrazos y aplausos. La imagen, repetida una y otra vez por la televisión española, se convirtió en uno de los diez asuntos más comentados en la red social Twitter a nivel mundial.
De fondo, una veintena de ciudadanos gritaba: "Garzón, tranquilo, el pueblo está contigo". En tanto varios familiares de víctimas del franquismo se concentraron ante las puertas del CGPJ con caretas con la fotografía del magistrado y pancartas en las que se podía leer: "Justicia universal aquí", "Tapan al Gürtel echando a Garzón". Incluso algunas de las pancartas aludían al juez Luciano Varela, que dictó el pasado miércoles el auto de apertura de juicio oral contra Garzón, e indicaban: "Varela, avergüénzate" o "España al revés corruptos y fascistas hacen juzgar al juez".
La decisión, aunque esperada, es un duro golpe para un magistrado que goza de gran prestigio internacional por su empeño en perseguir delitos de lesa humanidad en todo el mundo. Aunque la suspensión es sólo cautelar, muchos analistas entienden que este paso escribe un punto final a la carrera del juez que puso contra las cuerdas al ex dictador chileno Augusto Pinochet y contribuyó a esclarecer crímenes en países como Argentina.
Las primeras reacciones políticas han venido del Ejecutivo. La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha asegurado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que respeta la decisión del órgano de gobierno de los jueces, aunque ha recordado que "el proceso no ha concluido" y ha insistido en que respeta la "presunción de inocencia" de Garzón.
NULIDAD. El abogado de Garzón presentó ayer de mañana un recurso de nulidad contra el auto de apertura del juicio oral dictado por el juez del Tribunal Supremo Luciano Varela. La petición no paraliza la suspensión de sus funciones.
Gonzalo Martínez Fresneda afirmó en su recurso que los tres escritos de acusación presentados por el pseudosindicato Manos Limpias son nulos de pleno derecho y por tanto el auto de apertura, que está basado en ellos, es nulo también. Según el escrito de recurso, el juez Varela intervino en la confección de dichos escritos, que sometió a una labor de reelaboración argumental, al requerir a Manos Limpias que "excluyese" páginas y rúbricas enteras.
El recurso de la defensa de Garzón esgrime la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, que asegura que "la obligación del juzgador de no ser `juez y parte` ni `juez de la propia causa` supone que el juez no puede asumir funciones de parte ni mantener con las partes relaciones jurídicas".
El sindicato Manos Limpias quitó de su escrito un total de 53 folios siguiendo las instrucciones del juez Varela e incorporó la afirmación de que Garzón había actuado "a sabiendas", tal como el juez le pidió. El recurso pide a Varela que declare nulo su auto de apertura del juicio oral y, archive la causa.
En el banquillo por investigar crímenes del franquismo
Baltasar Garzón está acusado de prevaricación por un proceso en el que intentaba esclarecer los crímenes cometidos durante la dictadura de Francisco Franco y buscar los restos de miles de desaparecidos y ejecutados del bando perdedor republicano, enterrados en fosas comunes. Según el auto del Tribunal Supremo, Garzón ignoró conscientemente la Ley de Amnistía de 1977. Al margen de esta causa, el Supremo investiga al juez por prevaricación en otros dos sumarios.
El juicio podría celebrarse en septiembre. Si Garzón es absuelto, la suspensión quedaría revocada con efecto inmediato y el juez recuperaría su plaza. Si es condenado, se enfrenta a una inhabilitación de 20 años.
"No se afrontan las situaciones complejas con optimismo, sino con tranquilidad, con la tranquilidad que da saber que soy inocente de lo que se me acusa", había dicho Garzón el jueves en una conferencia de prensa. "Como hombre respetuoso con la ley, sólo me queda asumir la decisión`"
Intelectuales y grupos pro derechos humanos que apoyaron al juez durante este largo proceso que culminó con su suspensión reiteraron su malestar. "Las lágrimas del juez Baltasar Garzón son hoy mis lágrimas`" dijo el Premio Nobel de Literatura portugués José Saramago.
"La persecución contra el juez Garzón es un ataque a los fundamentos de la democracia. En ningún renglón de la Ley de Amnistía se dice que los crímenes del franquismo no se puedan investigar`" dijo la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.
"La suspensión de Garzón es lamentada por todos los activistas pro derechos humanos en el mundo``, dijo Reed Brody, portavoz de Human Rights Watch.
Pasó de acusador a acusado
Al juez español Baltasar Garzón se lo podría definir como "el juez más famoso de España". Su vasta y pública carrera le posibilitó ganarse este lugar. Garzón, de 54 años, de cabello entrecano y trajes impecables, ingresó a la Audiencia Nacional (principal instancia penal española), en 1988. Su decisión, el 17 de octubre de 2008 -diez años después de pedir la detención en Londres del ex dictador chileno Augusto Pinochet- de abrir la primera instrucción sobre los "crímenes contra la humanidad" del franquismo, ayer se volvió en su contra. Tras investigar en España los crímenes de las dictaduras argentina (1976-1983) y chilena (1973-1990), logrando incluso llevar a juicio al ex represor argentino, Adolfo Scilingo, condenado en 2005 a 1.084 años de cárcel, ¿cómo ignorar los crímenes de la dictadura española? Garzón falló en su país y podría pagarlo caro, pero sus investigaciones sobre los regímenes militares en América Latina llevaron a que la justicia española reconociera en 2005 su competencia para perseguir y juzgar crímenes de lesa humanidad en todo el mundo. Aunque algunas de sus grandes investigaciones sobre el terrorismo islámico o traficantes de cocaína gallegos fueron luego criticadas en los tribunales, el juez ha logrado grandes éxitos en 20 años de lucha contra la organización armada independentista vasca ETA. Su investigación sobre la financiación de ETA le llevó en 2002 a suspender las actividades del brazo político de la organización armada, Batasuna, a la postre ilegalizada por el Tribunal Supremo al año siguiente. Aunque este juez, casado y con tres hijos, llegó a tener un cargo en el último gobierno socialista de Felipe González (1982-1996), ello no le impidió investigar los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), grupo secreto creado en los años 80 bajo el gobierno socialista para eliminar físicamente a miembros de ETA. Esta investigación, que contribuyó a poner fin al gobierno de González, le valió la aprobación de la derecha. La misma que se volvió contra él por haber apoyado las negociaciones de 2006-2007 entre el gobierno socialista y ETA, investigar sobre el franquismo y descubrir en 2009 un vasto escándalo de corrupción que salpica al Partido Popular.