MATÍAS CASTRO
La segunda calle más famosa de Nueva York (la primera es la Quinta Avenida) ha desembarcado en las pantallas de Francia. Dos films sobre Wall Street se presentaron en Cannes, aunque el de Oliver Stone es el que está en bocas de todos.
La calle Wall es la que sirve de eje al poderoso sector financiero neoyorquino y el suyo es un nombre sinónimo de finanzas y manejos de poder. "El dinero nunca duerme", es el subtítulo de la secuela de Wall Street, película de Stone que se hizo hace 23 años. Cleveland Vs. Wall Street es un documental que también se exhibió en el festival francés y que trata un aspecto distinto del tema bursátil.
La de Stone se estrenó ayer con la presencia del director y sus actores, Shia LaBeouf, Michael Douglas, Josh Brolin y Carey Mulligan ante un contingente de periodistas de todo el mundo ávidos por conocer su visión actual sobre las finanzas. Con menos ruido mediático Cleveland Vs. Wall Street se verá en la sección Quincena de los realizadores (la misma en la que participa la uruguaya La casa muda).
El subtítulo del film de Stone es provocativo: "la codicia es buena". "No creo que el mundo de las finanzas haya cambiado mucho desde la primera Wall Street", dijo ayer el realizador de 65 años, en la conferencia de prensa. El corte que se exhibió no es necesariamente el mismo que se verá en salas comerciales, ya que el estreno definitivo en todo el mundo, incluido Uruguay, será en septiembre. "La codicia no ha cesado. Lo que ha ocurrido es que en la primera película el tema era que la codicia era buena, y ahora es que la codicia es legal", dijo Michael Douglas quien repite el papel del controvertido financista Gordon Gekko.
Claro que el tiempo ha pasado y la película refleja también la reciente crisis financiera que arrasó Estados Unidos y tuvo repercusiones en el resto del mundo. Aquí Gekko dejó atrás su pasado de fiera del mundo financiero, pasó por la cárcel durante ocho años, tiene un hijo muerto por drogas y una hija que no le habla. Al mismo tiempo el fantasma de la crisis financiera campea sobre el panorama. "La película se enfoca fundamentalmente en estos últimos años de Wall Street, que no fueron anticipados por nadie" había contado Douglas en una entrevista anterior a la llegada a Cannes. "Filmamos la primera en 1986 y era un tiempo salvaje y colorido. Y aquí estamos hoy con un choque de trenes que fue antecedido por un larguísimo período de preparación. Es un excelente momento para hacer una película sobre Wall Street".
historia. El actor había comprometido su participación en función del carácter que le dieran a su personaje. De esta forma el argumento se centra en los intentos de Gekko para moverse en el distrito financiero al tiempo que ve como el estallido de los mercados se hace inminente. La relación con su hija (interpretada por Carey Mulligan) está en juego y en medio aparece Jacob, el personaje de Shia LaBeouf, un joven manipulador y ambicioso que quiere ascender en el mundo de las finanzas y que utiliza su relación con la hija de Gekko para conseguir sus favores.
"En 1987, creía que el capitalismo iba a mejorar, iba a corregirse, pero eso no ha sucedido. Sin embargo ha empeorado. Parece que se ha vuelto loco" dijo ayer durante su presentación a la prensa, e insistió: "El capitalismo ha empeorado". Sin embargo, Stone aclaró que su film no es una mera continuación de aquella idea y retrato de ese universo, sino que tiene un enfoque nuevo. "No solamente se trata sobre el mundo de las finanzas sino también de la búsqueda de equilibro en la vida. Habla de gente que está tratando de hallar un equilibrio entre el amor por el poder, por el dinero, y la familia. No repite el arquetipo", dijo.
La historia arranca con el personaje de Douglas saliendo de la cárcel, donde estuvo como consecuencia de los hechos de la primera película. Nadie lo espera al salir porque en esos ocho años perdió un hijo y muchas otras cosas. "Tiene que comenzar desde abajo", dijo Stone y agregó que "Es una historia sobre la familia". El comentario tampoco es casual, sino que tenía que ver con la propia historia del director, ya que la primera película estaba dedicada a su propio padre, un financista que operaba en Wall Street.
Frank Langella tiene un pequeño papel en la película, aunque su peso es determinante en la trama ya que interpreta al mentor del personaje de LaBeouf. Langella es asesinado y este crimen es lo que mueve al joven agente bursátil a buscar venganza, aunque sea manipulando a Gekko para conseguir sus objetivos. Y su objetivo está en el personaje de Josh Brolin, quien tiene mucho que ver con el crimen aunque se mueve de forma "sombría", según describieron los propios actores.
generaciones. Los dos actores más jóvenes del film se mostraron muy compenetrados con el tema del que hablaban Douglas o el propio director. "Oliver pudo articular lo que ocurrió en la realidad de una forma muy accesible con la película. No sé nada de finanzas y creo que ciertamente sé más ahora que antes de meterme en esto. Es comprensible para mí, y eso dice algo, porque no es mi mundo para nada", señaló Carey Mulligan. "Acabamos de tener una abrupta caída el jueves. Aquí estamos en Cannes. Es casi como si Rupert Murdoch hizo que pasara", dijo LaBeouf por su parte en referencia al presidente de News Corp. matriz de 20th Century Fox, el estudio que distribuye la película. "Baja 1.000 puntos el jueves, sube 300 puntos el lunes. Literalmente, mientras estoy hablando, acaban de pasar los 30 minutos más tumultuosos en la historia del mercado de Wall Street, y aquí estamos promocionando la película. Es una locura que nuestro film esté lanzándose en medio de semejante panorama".
Retrato sobre la vivienda
La otra película sobre el tema de las finanzas que se verá en Cannes mañana es el documental Cleveland Vs. Wall Street. El film retrata un simulacro de juicio en el que algunas personas que padecieron ejecuciones inmobiliarias enfrenta a los bancos que les quitaron sus casas. Detrás del film hay una productora suiza y una organización que trabaja en Cleveland para defender a los más débiles de la ciudad de Ohio. Esta organización, llamada ESOP ha trabajado activamente para contener ejecuciones inmobiliarias por parte de bancos de Wall Street.