Un Don Juan diferente llega a Sala Verdi

Estreno. La Comedia Nacional estrena mañana un texto del ucraniano Anatoli Krym

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CARLOS REYES

Una nueva mirada sobre un antiguo mito. Así se presenta "La confesión de Don Juan", que mañana estrena la Comedia Nacional con tres novedades: la Sala Verdi refaccionada, Mary da Cuña al frente del elenco oficial, y un autor ucraniano para conocer.

"Este autor ha tenido una idea maravillosa: nos presenta a un Don Juan muy humanista, y hasta feminista, que adora a las mujeres, pero en otro sentido. Mientras otros han presentado al personaje como un cretino rompehogares, Anatoli Krym ofrece un personaje que habla sobre el amor, desde la honestidad del hombre", comentó a El País Da Cuña, quien por primera vez dirige a la Comedia Nacional.

El montaje, de época, ubica al espectador en una casona venida a menos, a través de una escenografía del artista plástico Eduardo Cardozo. Allí, Don Juan se está muriendo. El médico le diagnosticó poco tiempo de vida: en el transcurso de su último día, de la mañana al caer la tarde, transcurre la obra.

Los rubros técnicos aportan, según la directora, diversos puntos de vista, desde la casa con arcadas, tipo español, hasta la música, de Alfredo Leirós, que tiene elementos rusos, como un homenaje al autor. A la vez, Da Cuña señala que el traductor de la pieza para Uruguay, Alberto Guarnieri, ha incluido algunos pasajes de cierto anacronismo, "para remarcar el carácter universal de la obra, que podría ocurrir en todas las épocas".

Sobre el cuarteto de actores, la directora remarca la posibilidad que ha tenido de trabajar con dos generaciones bien separadas. Por un lado, Delfi Galbiati (a cargo de Don Juan) y Jorge Bolani (en la piel de Leporello), dos intérpretes de sobrados méritos y reconocimientos. Por otro, Diego Arbelo y Florencia Zabaleta (interpretando al monje y a Ana), "dos jovencitos de excelentes condiciones. Estoy muy contenta con lo que los cuatro han conseguido".

Da Cuña comenta que todavía recuerda cuando vio a Galbiati, "bien jovencito, en el Don Juan de Tirso de Molina", y que de alguna manera, aquella experiencia no está tan separada de esta, especialmente a través de la figura del Comendador, aunque la actriz y directora prefiere no ahondar en el asunto para no adelantar el argumento.

También Nelson Mancebo, a cargo del vestuario, es un veterano compañero de carrera de la directora: "Es el mejor que tenemos acá, y tiene mucha experiencia, porque en realidad, estamos todos grandes", afirma la artista con humor.

La directora asegura que en parte fue convocada para realizar este trabajo por su experiencia en el género comedia, y también por la amplitud que la compañía oficial está teniendo para invitar a artistas a sumarse a ella. "Así como invitaron a Imilce Viñas a hacer El suicidado, ahora me convocaron a mí. Los directores artísticos van marcando cambios, y creo que ahora Mario Ferreira está apostando a una gran diversidad, tanto cuando invitan a autores jóvenes como en casos como este. Hay una idea como de abarcar todo tipo de teatro, toda propuesta".

Anatoli Krym es también parte de esa apuesta por abrir el juego, buscando en este caso acercar al público un ejemplo de la producción actual en materia de dramaturgia en Europa del Este.

"Me alegro que la obra haya sido recibida tan bien por el elenco de la Comedia Nacional y por la directora. Espero que el espectáculo sea todo un éxito. Lamentablemente, y por diversos motivos, no puedo viajar para el estreno. Primero, por falta de tiempo, me resulta difícil hacer un huequito en mi agenda, puesto que estoy viajando a Sofía, Bulgaria, donde en dos teatros de la ciudad se llevarán a cabo los estrenos de Don Juan y Cuarteto para dos. Segundo, porque estoy trabajando en el guión de un film el cual debo entregar urgentemente. Aunque tengo la esperanza de poder visitar Uruguay en lo que resta del año", aseguró Krym.

El contacto con esta dramaturgia de otras latitudes permite también conocer detalles sobre cómo vive un dramaturgo exitoso en Ucrania. "Sin fanfarrias", sintetiza el autor, agregando: "Las puestas en escena dan ganancias sólo si éstas van en teatros capitalinos, donde la entrada no vale cinco grivnas, sino 50, porque el dramaturgo depende del porcentaje que recibe por derecho de autor. Pero como en provincia las entradas valen tres o cinco grivnas, un autor con una o dos obras en cartel es imposible que pueda subsistir sólo de los honorarios".

"Un poeta, por ejemplo, para poder editar un libro, tiene que buscarse un esponsor más un par de miles de grivnas. Para que monten un espectáculo con una obra tuya hay que lograr interesar al teatro, capaz de atraer a un esponsor con decenas de miles. Por otra parte, los teatros quieren y exigen un material pasible de convertirse en éxito comercial. Abrirse paso en el medio teatral -ni que hablar del cinematográfico- es dificilísimo", resume.

"Claro está, también se pueden escribir culebrones, pero esto ya no es arte. Yo rechazo de plano tales proposiciones, y no porque me considere un esteta, sino porque no soy capaz de estirar como goma de mascar, en cien capítulos, pasiones de cartón piedra".

Sin secretos: fijarse un objetivo y trabajar duro

Mary da Cuña (Montevideo, 1942) es una figura de referencia en la historia del teatro y la televisión uruguayos. Desde 1971 trabaja profesionalmente como actriz, directora y docente. "Últimamente he dejado la docencia por las nanas, pero puedo decir, luego de años de docencia, que se han formado muchos nuevos actores en los últimos tiempos: hay un verdadero apetito de teatro, y me parece positivo".

Villanueva Cosse y Sergio Otermin son dos de los directores que más la marcaron, además lógicamente de Denevi.

"Con ellos he aprendido mucho. Denevi es un director que me ha descubierto a mí misma, me ayudó a ser mucho más amplia, con la cabeza más abierta".

Sobre la televisión de hoy, la actriz sostiene que "tenemos poquito para ver, aunque ahora se está haciendo ficción uruguaya con humor. Vamos a ver qué pasa: porque si no hacemos, no se puede ir aprendiendo".

"Si querés ser un showman te equivocaste de lugar", cuenta Da Cuña que le decía a algunos de sus alumnos. Según la artista, el teatro es igual que cualquiera otra profesión: "fijarse objetivos y trabajar duro".

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