CHICAGO / LOS ÁNGELES | AP Y AFP
La indignación por la controversial ley sobre inmigración en Arizona "despertó a un gigante dormido", afirmaron ayer activistas por los derechos humanos que efectuaron manifestaciones en distintos puntos de EE.UU. para exigir una reforma.
En Nueva York, el dirigente sindical John Delgado afirmó que el rechazo a la ley que requiere a las autoridades preguntar por la situación inmigratoria a quienes sospeche estén ilegalmente en el país atrajo a más de 5.000 personas a un mítin en la plaza Foley de Manhattan.
"Ese es el combustible que los impulsó a venir aquí, la tristeza por la ley de Arizona", dijo Delgado, que es directivo de una filial del sindicato de trabajadores de la construcción.
Los activistas creen que la oposición a la ley podría motivar la movilización de multitudes al igual que hace cuatro años. En esa ocasión, más de un millón de personas se unió para protestar por un proyecto de ley federal, que no cuajó, que habría criminalizado estar ilegalmente en EE.UU.
El movimiento se fracturó y la participación en la celebración anual del Primero de Mayo fue declinando a medida que se esfumaban los intentos de reforma inmigratoria. En el 2006, casi medio millón de personas salieron a las calles de Chicago. El año pasado, menos de 15.000 personas participaron en los mitines.
Pero los partidarios de la reforma inmigratoria han visto una actividad efervescente desde que se promulgó la medida en Arizona la semana pasada.
Ayer estaba previsto que más de 70 ciudades se sumaran a las marchas de protesta. La ley del estado de Arizona "le ha dado a los trabajadores, los inmigrantes, los jóvenes, las mujeres y los sindicalistas más razones para manifestarse", dijo el activista Nativo López, presidente de la Asociación Política Mexicano-Estadounidense.
"Lo que ocurrió en Arizona demuestra que el racismo y la histeria antiinmigratoria en todo el país persiste. Debemos seguir luchando", dijo Lee Siu Hin, coordinador de la Red Nacional de Solidaridad con el Inmigrante de Washington DC.
La gobernadora Jan Brewer promulgó el viernes una iniciativa enmendada, que aprobaron los legisladores, a fin de realizar cambios a la controversial ley. "Estos nuevos apartados dejan claro como el agua y consideran innegable que la individuación racial es ilícita y no será tolerada en Arizona``, dijo.
Los cambios incluyen uno que endurece las restricciones contra el uso de factores raciales o étnicos como la base para que la policía realice interrogatorios. Otro cambio señala que las preguntas sobre el estatus migratorio deben seguir a un procedimiento en el que un agente detiene a una persona con el fin de hacer que se cumpla otra ley. Antes sólo decía que estuviera en "contacto" con una persona para interrogarla.