La economía de EE.UU. busca un nuevo equilibrio: se aleja del consumo y las deudas y se inclina hacia las exportaciones y el ahorro. Aunque las políticas de Obama no tuvieran fallas, hay mucho que está fuera de sus manos. El resto del mundo encabeza la lista de lo que puede perjudicar. Los estadounidenses no podrían haber acumulado tanta deuda sin que los extranjeros les prestaran el dinero. El resto del mundo tiene que consumir más y depender menos de sus exportaciones a EE.UU., o los desequilibrios podrían retornar. Ante un país que ha sufrido una crisis, el libreto habitual para la recuperación es que el resto del mundo lo ayude. Pero, hay dudas: sólo Francia, una de las cuatro mayores economías de la zona euro, tuvo crecimiento. Las economías emergentes como China, India y Brasil, que crecen a ritmo más rápido, también podrían inhibir el nuevo equilibrio de EE.UU. si dependen demasiado de las exportaciones, en lugar de la demanda interna. (The Economist)