Cuando flota humo del habano sobre los cubículos donde trabajan varios empleados de Charlotte Bobcats, eso significa que llegó el jefe. Desde su oficina, Michael Jordan puede observar el lugar donde los jugadores de Charlotte Bobcats, el club que acaba de adquirir por US$ 275 millones, realizan las prácticas en la cancha del Time Warner Cable Arena. De alguna manera, el humo es la metáfora perfecta para Jordan, quien casi no apareció en los cuatro años que fue integrante de las autoridades del club. Por ejemplo, están las fotos del equipo en las paredes de la sede. Año tras año, cambian, pero hay un elemento constante: Jordan no aparece en ninguna.
THE NEW YORK TIMES
Si bien Michael Jordan (47) es un ícono en la historia de la NBA y el jugador con más repercusión en el mercado, permaneció alejado del centro de la escena desde que llegó al club Charlotte Bobcats, en 2006, como propietario minoritario y miembro de la gerencia de operaciones de basquetbol. No pidió estar en primera línea, ni quería.
Pero poco a poco, su actitud cambió: Jordan pasó del palco a la primera fila de la tribuna, pagando US$ 1.500 por partido para tener dos asientos al lado de la cancha. Y el mes pasado, se hizo totalmente visible al convertirse en el primer ex jugador de la NBA que compró la mayoría de un club de la principal liga de basquetbol del mundo.
Jordan puso el dinero, para respaldar la creencia de que puede llenar el estadio con hinchas y victorias. Los Bobcats están jugando los "playoffs" por primera vez en su historia de seis años, y él se comprometió al pagar US$ 275 millones por el club.
"Es una muestra de la seriedad de mi compromiso", indicó Jordan en una entrevista telefónica. "Siempre he sido una persona ambiciosa y veo a mis hijos siendo parte de esto".
La decisión de Jordan de adquirir a los Bobcats surgió en un momento de compras y ventas de algunos clubes de la NBA, pero seguramente, ninguna de esas negociaciones llamó tanto la atención.
"Hay mucha gente mirándolo y será una situación interesante, tanto para él como para la liga", indicó el comisionado de la NBA, David Stern. "Creo que Jordan es visto como un comprador muy astuto". Lo cierto es que el ex jugador se muestra confiado. Tanto, que casi no le preocupa volver a poner su legado en juego.
Su primer trabajo como ejecutivo en la NBA terminó mal, en 2003, cuando fue despedido del cargo de director de operaciones de basquetbol del club Washington Wizards. La decisión lo dejó consternado.
"Uno tiene una idea de cómo deberían resultar las cosas, pero hay gente que no está de acuerdo y avanza en otra dirección", comentó Jordan. "Es lo que me pasó en Washington", agregó.
Después que dejó a los Wizards, Jordan encabezó un grupo empresarial que estuvo muy cerca de adquirir el club Milwaukee Bucks. Pero, el propietario, el senador Herb Kohl, decidió no vender.
En 2006, el propietario de los Bobcats, Robert L. Johnson, convenció a Jordan para que se incorporara al club como propietario minoritario y máximo ejecutivo. Se conocieron a través del actor Denzel Washington, amigo común, cuando Jordan todavía jugaba en Chicago Bulls.
"Michael estaba un poco frustrado", dijo Johnson, refiriéndose a negociaciones de Jordan con Kohl para comprar a los Bucks, que fracasaron. "Eso lo llevó a querer separarse un tiempo de la NBA, pero yo seguí intentando convencerlo de que viniera a Charlotte. Lleva el basquetbol en la sangre".
ESTRATEGIA. Apenas compró una pequeña parte del Charlotte, en 2006, Jordan puso en puestos clave a personas de su confianza. Y si bien cometió algunos errores en la elección de jugadores en el draft, también tomó acciones que están dando resultado. Por ejemplo, contrató a Larry Brown como entrenador antes de la temporada 2008-09 e hizo la ingeniería de una serie de pases en las últimas dos temporadas que involucraron a 21 jugadores, muchos de los cuales eran considerados marginales, pero de quienes Brown logró buenos rendimientos.
"He tenido éxito", señaló Jordan al referirse a su trayectoria como ejecutivo. "La gente me miden con diferentes parámetros que al resto, pero el nivel de éxito que tengo también es más notorio".
Jordan se ubica ahora en la platea a una distancia en la que puede escuchar las indicaciones que da el entrenador a los jugadores. Saluda con un apretón de manos a numerosos hinchas, y si bien dice que va a seguir viviendo en Chicago, pronto también tendrá un hogar en Charlotte.
LECCIONES. El ex jugador de la NBA, ahora se siente a gusto en su nuevo papel de propietario. Él sostiene que el modelo contractual actual no funciona y que los jugadores de la NBA deben hacer algunas concesiones.
Cuando le preguntan si como propietario del club compraría a una estrella como fue él -erogación que significaría ingresar en el nivel más alto de aporte de impuesto- él respondió: "Depende. Si me lleva a las finales de la NBA, no hay duda que lo haría, pero si pensara que no me puede llevar a esa instancia decisiva, ¿para qué hacerlo y arriesgar todo?"
También dijo que el hecho de ser propietario de un club como el Charlotte Bobcats, significa para él un sueño que se hizo realidad. "Es una oportunidad y no quiero desperdiciarla", dijo. "Mi ego no es lo suficientemente grande como para no incluir a otros. Estoy dispuesto a aprender y he estado aprendiendo". Y eso todos lo reconocen, porque el jefe ahora está siempre presente en los partidos.
Flotando en el aire
Michael Jordan es considerado el mejor jugador en la historia del basquetbol. Las cifras avalan los asombrosos logros del basquetbolista de 1 metro 98 centímetros, que nació en el barrio de Brooklyn, en Nueva York, en 1963.
Los hinchas lo conocen como "Air Jordan", por su asombrosa habilidad para saltar y quedar flotando para convertir dobles y triples y hacer hundidas acrobáticas que definieron numerosos partidos en que compitió.
Fue, además, una de las mayores estrellas mundiales en cuanto a contratos de empresas que lo buscaron como vocero para sus productos.